miércoles, 6 de junio de 2007

Primera entrada

Querido diario... Siempre he aborrecido esas cosas de "Querdo diario". ¿Quién es acaso el diario? ¿Es realmente posible quererlo? Nada más inerte y maleable que la página en blanco, he ahí su gracia. Y así quiero a mis personajes y los bichos canívoros que brotandel lapicero o saltan de entre el teclado, que se materializan superpuestos entre los símbolos por el inefable acto de mi mente inubicable...
Yo sé que no es el diario quien me lee, aunque pretendo siempre escribir para mí... terminaré escribiendo una parte no solo porque el signo es parcial etcétera, sino por la evidente razón de que ya te vi, querid lector, yo sé que esto se publica para que alguien lo lea y por ende cualquiera puede saber lo que estoy poninedo aquí. Apertura y cerrazón: suena a teoría universalista... suena a Derrida.
Sí pues, querido lector, como diría Baudelaire, yo te maldigo, hipócrita lector, hermano mío... todo esto sigue siendo una ficción fabricada para tu consumo, fabricada a modo de diario, fabricada de manera que soy yo hasta el último momento en el que está apunto de saltar aquello realmente privado, y entonces me contengo, justo a tiempo, o quizá un poco demasiado tarde como para dejarte adivinar la verdadera extrañeza que se encuentra detrás. Henos pues aquí, en este tira y afloje.

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