lunes, 11 de junio de 2007

Comentarios sobre los comentarios

Al parecer tendrás el libro entre tus manos en algo más de una semana, y entonces, lo segundo que verás después de la carátula será que a la vuelta figuran un par de comentarios breves y simpáticos, sobre lo genial que es esta novela, aunque ¿qué más iba a decir un libro sobre sí mismo? De todas maneras, puede que algunos detalles te causen curiosidad y pienses que en fin, si no tienes nada que leer por ahora, quizá una novela sobre el incio y fin de la humanidad con un tono épico e influencia de comic puede tener algo de interesante, por más que no sea necesariamente tan genial como dicen los amigos del autor...
Lo que ignoras es que ahí solo tienes dos de cuatro. El reunir los comentarios fue un proceso un tanto más complicado de lo que parece. El primero en responderme fue mi profesor Renato, quien ya había leído la novela antes y estuvo muy solícito en ayudarme. A la vez que a él, sin embargo, le había mandado también el pedido a otro profesor amigo, quien resultó estar demasiado ocuado corrigiendo las pruebas de los cachimbos, aunque le apasionó el texto no pudo darse un repiro para redactar algo en torno a él. El pobre, siempre tan cumplido y serio con lo que hace, uno de los intelectuales menos reconocidos de la ciudad, por más que sea el más experto que conozco en literatura contemporánea. Hay muchas que hablan sobre crónicas y perreo, pero eso es otra cosa, pues. Y a él, que es el que se toma la cosa en serio, lo tienen corigiendo pruebas de cachimbos.


De pronto me vi preparando clase con un libro entre manollamado Neguijón, que hablaba sobre gusanos satánicos devoradores de encías y un dentista obsesionado en torturar a toda Lima colonial en su silla de operaciones, en el nombre de NSJC, por supuesto. ¡El inmundo Neguijón! ¡Wargh! Y golpeó mi mente la memoria de hace año y medio en Barcelona, yo parado junto a un muelle, con un teléfono público entre manos, a travez del cual me hablaba la voz de una contestadora. Fernando Iwasaki, había estado a dos pasos de conocerlo, pero en una movida kafkianamente irónica, el destino hizo que saliera de Barcelona justo un día antes de que yo llegara a la ciudad. Me contó mi tío en Madrid que luego Fernando había llamado a su casa, que se habían quedado conversando por largo rato... Ahora era momento de revisar mis viejos mails y ver si aún estaba su contacto entre ellos, un libro también es una ocasión para hacer contacto. Le escribí, y empecé a esperar la respuesta.

Por otro lado le pedí un comentario a un tío que también escribe. Me advirtió que no podía hacer un comentario evaluativo, pero no entendí qué cosa era lo que sí pensaba hacer...
A los tres días me dijeron que Iwasaki había estado llamando por teléfono a mi tío en Madrid, quien llamo a la abuelo, que llamó a casa de mis padres donde contestó mi hermana que llamó a mi madre para decirle que Iwasaki había estado diciendo algo sobre mi novela... ¿Fuentes confiables? Hmm... Al parecer mi mail estaba demasiado lleno, así que le volví a escribir desde una dirección de correo alternativa. Y volví a esperar.
El comentario de mi tío se jactaba ante todo de ser mi tío, de lo unida que es la familia (con la que yo no vivo, con la que yo en parte no me hablo) y que aquí todos somos narradores. Cabe abrir al azar cualquier página de la novela después del capítulo II para observar todo lo asociado a palabras "madre, padre, esposa, hijo"... Si incluye algo semejante, todo lo que he escrito sería en vano. Por cierto, esto contra la familia no es nada personal, es un odio generalizado y abstracto a toda estructura primitiva que se rige por leyes de determinismo y no de mérito. Lo que sí es una venganza personal es mi tesis. Pero de eso escribiré otro día.
A tres días de entrar a imprenta estaba yo ahí sentado con UN comentario plausible entre manos, uno simpático pero bastante corto que llenaría mucha contracarátula que digamos. Pero, como ya sabrán (aunque aún no lo saben, porque aún no sale el libro) llegó en el momento menos esperado el mail de Fernando Iwasaki, un importante narrador de nuestro tiempo, recnocido en la península ibérica donde sí hay lectores*.
He recortado hechos y falseado detalles, pero creo que a pesar de todo mi narración no quedó muy interesante. Solo sirve para pasar el rato y enterarse de cómo se hizo el libro.

*A diferencia de estas analfabetizadas repúblicas bananeras, donde los pocos que saben leer prefieren ver televisión. En el viejo mundo la gente lee más manga de lo que ve anime. Aquí todo comic es fanzine.

2 comentarios:

catherine dijo...

he leido casi completamente tu comentario,casi porque me aburro si es muy largo, como buena nativa de esta tierra bananera, y solo me naceria invitarte un dia a la orilla de un rio en la selva, como el que visite hace unos dias, con un polo blanco que no diga nada y un buzo quiza para evitar la desnudez, para ver si asi, en contacto con nada mas que el agua y a la luz del dia, empiezas a escribir menos de tus odios, a respirar mas y quiza a escuchar otras voces

Anónimo dijo...

Bueno el comentario anterior, ya que estamos en esto de "comentar los comentarios".