miércoles, 2 de enero de 2008

La muy necesaria representación de la muerte

Días antes de la noche de brujas hallé tirado detrás de mi casa un minúsculo esqueleto negro de goma, con ojos graciosamente pintados de rojo. Por alguna razón lo llevé hasta mi escritorio envolví en una liga. Así parecía un curioso amuleto primitivo: he aquí a la muerte atada de manos. No solo recuerda a un antiguo cuento popular de raíces insondables, sino también a algunas paradojas de todo lo que la muerte representa, y sobre todo, lo que representa representar la muerte. Recuerdo siempre con mucho cariño aquella antología de Jorge Eslava que encontré en una feria del libro de viejo: "Kafka, Poe y otros endemoniados". Por otro lado, una de las cosas más curiosas de la tremenda teoría de Rosemary Jackson, es que busca convencernos, muy al contrario de Eslava, de la utilidad social del cuento de horror. Pues sí, ya lo hemos hecho con tantos otros dioses y con la muerte es lo mismo: nombrarla, describirla, conocerla, es poder ubicarla y predecirla, controlarla. Pero Jackson apunta a algo más que eso, al hecho de no solo ponerle nombre a aquel fenómeno que no comprendemos, sino a escribir sobre aquel hecho de lo incognoscible, aquel punto donde nuestra misma realidad alcanza su límite y se quiebra por su naturaleza impredecible. Así se denuncia lo limitado de la realidad en la que vivimos y, en cierta medida, se sugiere la revolución y el progreso. Y, sin embargo, también somos los endemoniados, y a mucha honra. Aquel que escribe sobre los límites de la sociedad puede escribir en parte para ella, pero siempre estará también escribiendo contra ella, contra la realidad y contra el orden. Desde otro ángulo, aquel que represente a la muerte, en cierto sentido también puede ser considerado la muerte misma, y aunque sea un medium para encadenar a la muerte, él mismo debe ser expulsado para que la muerte sea expulsada. Nuevamente, una forma más de chivo expiatorio donde la masa sacrifica al individuo. La muerte, al final, siempre escapa ilesa y hasta bien pagada, oculta bajo la ilusión de su aparente derrota.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un dia, un mercader de somorra mando a un subordinado a comprar unas cuantas cosas al mercado, el subordinado fue inmediatamente, entre la multitud se sorprendio al ver que la "muerte" lo miraba fijamente con cara de asombro. El subordinado huyo aterrado, al llegar con el mercader le conto lo que habia pasado, entonces le pidio (asi se escribe? xD ) un caballo prestado y salio huyendo a gomorra, entonces el mercader enojado fue al mercado y le pregunto a la muerte por que habia asustado a su subordinado, ella respondio, estaba sorprendida por que esta noche tenia una cita con él en gomorra.
Cita en gomorra.(copy/paste)(disculpas por las faltas de acentos)