sábado, 8 de marzo de 2008

Mierda original

El último día en Nueva York asistí al museo Gugenheim, donde se estaba exponiendo la obra de Cai Guo Qiang. En sus primeras tres piezas mostraba bastante habilidad para representar expresiones animales y humanas. De hecho, quedé bastante conmovido por una manada de lobos caminando en una larguísima línea, dispuesta de tal forma que lo más natural era caminar entre ellos, que mientras avanzaban empezaban a correr cada vez más emocionados a mi lado, y repentinamente alzaban vuelo, cada vez más alto, hasta que me encontraba corriendo bajo ellos o volando con ellos, que repentinamente, sin percatarse, se estrellaban contra un vidrio y caían estrepitosa y dolorosamente al suelo con caras de agonía. El más puro horror y compasión.


Recientemente, sin embargo, el artista ha dejado de lado la representación de gentes y animales y se ha dedicado a lo que constituye la mayoría de la muestra. A partir de la cuarta pieza, la exposición se convierte en una serie interminable de papeles con manchas marrones borrosas. Dicen los carteles que son lienzos sobre los cuales ha realizado explosiones. Habemos de entender que las explosiones son la verdadera obra de arte. Pero ¿dónde están? Pues ya explotaron. Para que la exposición no sea un fiasco total, hace falta complementarla con fotos, videos y mucho texto. Entre otras cosas, los largos párrafos explican que algunos de estos son los "proyectos para extraterrestres", que se habrían de ver desde el espacio para ser apreciados, pero son de una magnitud tal que muy pocos de ellos se han realizado. Incluyen, por ejemplo, volar un hueco en la Luna con las mismas dimensiones de una pirámide egipcia para que haga de contraparte de esta. Sumamente interesante, pero hubiera preferido leerlo en un blog o una revista, en vez de pagar 18 dólares para leerlo en una pared, y el señor Cai podría graficar sus proyectos de forma mucho más clara y vistosa si usara un lápiz en vez de pólvora. Es muy moderno eso de ir buscando una "nueva forma de arte", y toda nueva forma es una buena excusa para hacer las cosas mal, ya que se es el único original que las hace de esa manera. Por otro lado, los fuegos artificiales parece hacerlos bastante bien, pero las cosas que ha achicharrado la verdad no son nada interesante. De hecho, son meros despojos de la explosión, que fue la obra en sí. Sería bueno asistir a una de esas explosiones, pero los artistas modernos deberían aprender a botar su basura en vez de llenar los museos con ella.

En ese sentido, solía pensar que la literatura estuvo mucho tiempo antes librada de esta absurda mística superficial que Walter Benjamin llamara "el aura", el culto inútil al "original", que para orgullo de los poetas, en la palabra inmaterial nunca ha existido. Sin embargo fue apenas unas horas después que me vine a encontrar en la biblioteca pública con una exposición sobre Jack Kerouac, quizá el único verdadero haijin de occidente, y uno de los más terribles drogos de la generación beat. Estirando la ridiculez a sus máximos extremos, la exposición muestra páginas de máquina de escribir originales, tipeadas por el mismísimo Kerouac y, por supuesto, sin rastro alguno de él. Y ahí están, junto a sus fotos, sus lápices, sus discos, la basura que llevaba en el bolsillo cuando murió. Es basura, pero con aura. Menos mal que la entrada era gratis.
Hoy en día por suerte puedo tipear en la computadora, sin dejar, ahora sí, original alguno. Aun así, por supuesto, dejo siempre textos que son meros apuntes, ideas inacabadas que no son ninguna obra, pero reconozco su parcialidad y que no merecen ser tratadas con ningún respeto, así que termino botándolos o colgándolos en mi blog, siempre le podrían servir a alguien.

Para terminar el día fui al celebérrimo MoMA, que junto a algunos de los más excelentes Picassos y Kandinskis también guarda la más grande colección de lienzos monócromos del mundo, así como una lata de pura y legítima Mierda de artista. Lo que intentaba evidentemente ser una burla, ha sido institucionalizado por el mismo sistema del que se estaba mofando como una parte más del establishment, mientras el concepto de arte se vuelve cada vez más estúpido e inútil. Hablando de originales, varias de las estatuas de bronce entronadas en el MoMA ya las había visto antes en vivo y en directo, presentadas como magníficos originales únicos en el museo Smithsoniano de Washington. Claro, el bronce se puede fundir una y otra vez en el mismo molde, pero entonces, ¿por qué no, en vez de destruir el molde, hacer 3758923016 estatuas idénticas, a ver si la forma tiene algún valor aparte de su "aura"?

2 comentarios:

Malheli dijo...

Uau. Muy agil este post y concuerdo con las ideas centrales. Impresionante lo de la mierda de artista.

(autódios) dijo...

Nueva York parece haber adquirido una cualidad especial en los ultimos diez años: el estar expuesto al arte en esa cuidad se convierte en el tiro de gracia que termina con todo lo que quedaba de respeto hacia este "arte contemporáneo" (si bien es cierto que nunca hubo mucho, no?).

Pero bueno, que me queda; sólo sirvo para enlatar mierda.
Aunque yo si abriría la lata para que todos la puedan disfrutar :)