miércoles, 19 de marzo de 2008

Haggard

Me di hace poco con un grupo musical realmente magnífico llamado Haggard, de una estética poderosamente gótica, en el cuádruple sentido de la larga y accidentada historia de la palabra. Además de ser góticos por obscuros, góticos por románticos, góticos por medievales y góticos por godos germanos. Sus letras también son cuadruples, en inglés, alemán y latín, dos idiomas que ya domino y uno que aún estoy aprendiendo, además de algunos pasajes también en romance toscano. Me viene bastante bien el latín de alguien fiable tras intentar corregir las desastrosas letras de ciertos japoneses, por lo demás bastante creativos, pero que ni inglés saben (el anime Elfen Lied, mejor conocido por su pronunciación inglesa como Elfen Láyet).
El grupo mismo tiene una figura central, una cabeza claramente indentificable bajo el nombre de Assis Nasseri, cantante y guitarrista, pero que se encuentra rodeado de muchos otros músicos, incluyendo soprano, tenor, oboe y todo el resto de la orquesta cuyo número va fluctuando entre doce y dieciseis miembros oficiales a lo largo de los discos, sin contar a las decenas de colaboradores incidentales.



Al oirlos por vez primera, me dije que era un verdaderamente hermoso black metal, aunque era bastante más lento que lo que los representantes célebres de este género suelen presentar. Me pregunté si acaso sería doom metal, un género del que no he oido mucho y solo conozco en teoría como parcimonioso y lacónico. Su sonido me recuerda mucho al grupo Lacrimas Profundere, con el que igualmente compartía el gusto por los grabados góticos en sus portadas, aunque en el caso de ellos nunca logré descifrar en qué idioma estaban sus letras. Creo que a ellos los categorizaban como gothic metal, un género que a mí me parece extremadamente escurridizo y subjetivo. Finalmente, en el wikipedia se ve a Haggard como "symphonic death metal", y al adentrarse por qué entiende la gente por death metal, se encuentra la mayor cantidad de contradicciones posibles... Yo creo que son de todo menos death.

Todo esto me recuerda mis conversaciones con Mariela Alicia Cucho, quien la primera vez me encontró sentado bajo un escritorio con la luz apagada, y hoy en día la he perdido de vista, pero hace tiempo dejó la poesía por el diseño de modas. Su poesía nunca dejó de interesarme e intrigarme, pero siempre fue muy tímida y recelosa con ella, como parte profunda de su carne. Cuando le dije que prefería el black al thrash, ella respondió que no le gustaba encasillar las cosas... pero en tal caso, ¿cómo podría siquiera distinguir entre black y thrash? Por supuesto existe el black más thrashero por ciertos usos de distorción y batería, y lo que sí pierde todo sentido es definir a un grupo como únicamente dentro de un género, pues cualquiera puede de un momento a otro cambiar de tonada y ser perfectamente capaz de empezar a tocar salsa si tan solo le da la gana. Esto a su vez crea problemas cuando grupos que están adscritos a un género innovan al punto de hacer algo que a los oidos pertenece a un universo totalmente distinto, pero dada su afiliación histórica a un movimiento no se pueden deshacer de cierta categoría que ahora no se ve por ningún lado. Yo tampoco escribiré novelas góticas toda mi vida, para empezar tengo muchos cuentos, y varios de ellos se asemejan más al cuento de hadas que al de horror. ¿Y qué hay de la poesía? Gótica es la novela, no yo.
Pero me he salido del tema. El hecho es que, si volvemos a la conclusión ya previamente establecida de que el género es, no un espacio delimitado en el que uno se adentra de por vida, sino un adjetivo perfectamente declinable y compatible con otros, pues yo por mi parte diría que Haggard es un poco como black pero con mucho de barroco clásico, y a eso le agregas lo que tú quieres...

1 comentario:

Los hijos de Caín dijo...

Hola Yue. Sí pues, Haggard es una banda que es difícil de encasillar, aunque déjame decirte que su música no me agrada mucho. Prefiero mil veces a Therion (sobre todo el Theli), aunque solo comparten el aspecto sinfónico.
¡Felicidades por tu novela! No tuve tiempo de comentártela. Me parece buenísima.

Robinson