Ya han pasado un par de meses desde la Berlinale y recién alcanzo a publicar sobre la película que me resultó más interesante. Breve historia del planeta verde resultó ganadora del premio Teddy en el marco de este festival.
La película comienza con la imagen de la protagonista despertando, con un cobertor de ojos de E.T. Debajo del cobertor, por supuesto, Tania lleva maquillaje intenso, glitter y pestañas postizas. Será que se despierta así a diario. Será que su vida no es lo bastante intensa o extraña como para irse a dormir sin desmaquillarse. Será que no es maquillaje, que esa es su cara verdadera. Será que la cara verdadera es la de E.T., que las caras extrañas en las que se refleja su vida no dejan ya distinguir un original. Será que hace falta cuestionarnos un poco más nuestra propia normalidad.
La cinta está llena de marcianos, luces de neón, fotos desenfocadas de platillos voladores, muñecos de ule. Los trucos son reconocibles y graciosos, y por lo mismo su presencia no nos perturba, sino que nos enternece, dando pie a las reflexiones de los personajes que reconocen su melancolía en estos fenómenos. Desencadenado por una muerte, el encuentro extraño, extrañamente familiar, deviene en la partida hacia el viaje heroico de tres jóvenes desadaptadxs hacia sí mismxs. La vida misma, reconocen, consiste en ser impredecible, en tomar formas inesperadas y abrirse a lo desconocido.
Pero el viaje heróico es lo contrario de la aventura. Es un viaje hacia pantanos desolados, hacia el silencio, el frío, la oscuridad. El caos de la noche es una introspección cada vez más silenciosa. Los encuentros con otras personas se vuelven cada vez más escasos, y en cambio los personajes exploran sus propias memorias para encontrar el valor. Los diálogos con personas son reemplazados por imágenes espectrales de cuerpos pintados y masas silenciosas, como interrogantes poéticas. Con un ritmo delicado, la película logra un decrecendo para convertirse en una meditación, en donde las extrañezas individuales logran solidarizarse en un colectivo particular.
Entrada destacada
Cónicas del Templo Negro
Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...
lunes, 29 de abril de 2019
lunes, 17 de julio de 2017
Tenebra y Nictofilia
Se han publicado cuentos míos en dos revistas. Para Tenebra me pidieron algo que fuera de horror extremo. En momentos como este me doy cuenta que la mayoría de lo que
escribo podría más bien caber en la categoría de terror psicológico,
ahorrando lo más posible en exponer los monstruos y cadáveres,
sugiriendo la perversión de manera sutil.Sin embargo, había escrito hace un tiempo una historia con suficientes cadáveres, un policial con varios asesinatos paranormales. En la ciudad tropical los cuerpos decaen aceleradamente y los humores se tornan incontrolables. Como tantas otras historias, empezó como un relato de vampiros, partiendo de la noción de que la sangre no solo es la vida, la sangre da poder sobre los que la heredan. Un apunte de hacer varios años:
¿No está, acaso, en el poder de los purasangres, implícito el poder de la sangre misma? Cualquiera que comparta su sangre está atado a él, porque su sangre sigue viviendo a su voluntad aunque esté en el cuerpo de otro, porque el vampiro es la sangre y nada más, y porque todos los que llevan su sangre son el vampiro, acaso uno y el mismo...
Nov. 2009Después de darle algunas vueltas, la historia se convirtió más bien en un cuento de bichos, de esos que pueblan las selvas de Quiroga. Los cadáveres están por todas partes, pero el terror está en la mente.

En Nictofilia surgió un proyecto diferente que me animó por otras razones. Junto con el Maestro del Mal Carlos Carrillo surgió la idea de escribir un cuento a cuatro manos. En la práctica, empezamos con una historia desarrollada casi enteramente por Carrillo. Un relato de juventud nihilista y horror cósmico, de fantasías suicidas y diosas antropófagas.
Cuando intenté agregar mi salsa al texto, noté que inevitablemente se verían las costuras. Por lo tanto, procedí a reescribirlo todo con mis propias palabras, à la façon de Menard, casi sin mirar. Sin embargo, las descripciones de planetas extraños y monstruos híbridos tuve que tomarlas tal como estaban, pues no había vuelta que darles al horror preciso que representaban. Lo que sí detallé más (aunque sé que nadie me lo creerá) fueron las escenas de sexo cuántico.
En el proceso también le encomendé otra trama mía a Carrillo, quien le estará dando forma para una próxima entrega de Nictofilia, sea en torno a Súcubos o al horror queer.
Sé que ambas revistas se encuentran en camino hacia mí. Aun así, estando a la distancia, sigo sin tenerlas entre manos. Para quien se pase por la Antifil esta semana (hasta el domingo 23 en el Jr. Carabaya 959), seguro le será más fácil encontrarlas.
sábado, 8 de julio de 2017
Ferias alternativas
Hoy empieza la feria del libro "Nuevos escritores". Lo que es un "escritor nuevo" sigue siendo igual de misterioso que lo que podría significar un "autor joven". ¿Cuándo se empieza a ser autor? ¿Al empezar a garabatear en el cuaderno, al participar con un microcuento en un e-zine, al imprimir un panfleto autopublicado? ¿Qué significa, por la tanto, ser "nuevo" o "joven", si al sacar mi primer libro en una editorial ya tengo más de 40 años y mil páginas distribuidas en millones de fotocopias?
En fin. La feria promete por los autores ya viejos y establecidos en el circuito alternativo. Habrá conversatorios y peresentaciones. Estará en el Parque de la Exposición hasta el viernes que viene. Si ven a Luis Arbaiza, pregúntenle por Las crónicas del templo negro.
Inmediatamente después, del 15 al 23, se viene, por segundo año consecutivo, la Antifil (Jr. Carabaya 959). La feria alternativa también reúne a muchos de los que quedan fuera del circuito comercial cerrado. Promete esta vez interculturalidad e integración de las artes. Además habrá comiqueros y fanzineros, incluyendo a los sobrinejos golgoteanos, los cuales también estarán distribuyendo mi novela.
En fin. La feria promete por los autores ya viejos y establecidos en el circuito alternativo. Habrá conversatorios y peresentaciones. Estará en el Parque de la Exposición hasta el viernes que viene. Si ven a Luis Arbaiza, pregúntenle por Las crónicas del templo negro.
Inmediatamente después, del 15 al 23, se viene, por segundo año consecutivo, la Antifil (Jr. Carabaya 959). La feria alternativa también reúne a muchos de los que quedan fuera del circuito comercial cerrado. Promete esta vez interculturalidad e integración de las artes. Además habrá comiqueros y fanzineros, incluyendo a los sobrinejos golgoteanos, los cuales también estarán distribuyendo mi novela.
viernes, 14 de abril de 2017
Divagaciones impertinentes en base a "Réquiem por Lima"
Me fui de una ciudad sumida nuevamente en la necesidad extrema, en la situación inconcebible, de una realidad que supera toda ficción. Si esta es una escena más en el inmenso y trágico real maravilloso derrotero de Latinoamérica, es, sin embargo, lo contrario a lo fantástico. No se trata de pensar lo que no es. El realismo mágico se enorgullece de no haber inventado nada (aunque debería escribir un amplio e irónico elogio a su creatividad).
Me fui de una ciudad inundada con un libro apocalíptico en la mano: Réquiem por Lima. ¿Título de ficción o titular de periódico? En realidad, una muy consistente novela de zombis. Hay que aclarar que, a mi gusto, no es una novela de terror sino de aventuras, quizás una fantasía inmersiva. Pero en ese sentido, muy cumplidora.
Hans Rothgiesser ha dicho que le resultó fácil escribir una historia apocalíptica en Lima, pues la ciudad parece encontrarse constantemente al borde del abismo. Sin embargo, lo que acaba haciendo no es la clase de historia que se escribe sola. Muy al contrario, el relato revierte de manera irónica el centralismo de la economía peruana, pues con que solo Lima sea erradicada por la plaga, todo cambia. Viajar a la capital ya no es una necesidad para la mayoría de emprendimientos. Ir a Lima, esa ciudad infectada y muerta, es cosa de locos.
La facilidad que describe Hans a mí me parece más bien una trampa. El verdadero desafío consiste en crear una ficción que supere realidades tan extremas como puentes desplomados y ciudades arrasadas por huaicos repletos de basura. El desafío crucial, necesario, es crear narraciones que trasciendan la arrestante inmediatez de la necesidad extrema. Es necesario un pensamiento abstracto, hipotético, para dejar de vivir al día, para comprender estructuras y no coyunturas. Para poder prevenir antes de estar hundidos en el lodo.
Por otra parte, ese desafío no solo afecta a una realidad que fuera maravillosa por americana y tropical. Fue en una conversación con el autor de Perry Rhodan, longeva serie de ópera espacial alemana, que Hans llegó a la conclusión de que en todas partes se hace más difícil narrar el fin del mundo. La gente, dijo este escritor, no cree que el mundo se acabe con un estallido. En cambio, espera que siempre habrá algo después. Ya todos nos hemos acostumbrado a pensar en el fin no como un momento, sino como un proceso continuo y, en última instancia, infinito.
Por eso, la escritura lamenta la pérdida de la trama más reciclada en el siglo XX: ya no tiene gracia salvar el mundo. La vida continúa, y los nuevos héroes son los sobrevivientes que recorren un camino infinito. But in this sleep of death what dreams may come: la pregunta es si ese es un camino de esperanza o una agonía interminable.
Réquiem por Lima logra balancearse, de principio a fin, entre la esperanza y la agonía, el terror y la aventura, lo fantástico y lo real maravilloso. Y en ese mismo, arriesgado espacio, entrega una trama entretenida y consistente.
Me fui de una ciudad inundada con un libro apocalíptico en la mano: Réquiem por Lima. ¿Título de ficción o titular de periódico? En realidad, una muy consistente novela de zombis. Hay que aclarar que, a mi gusto, no es una novela de terror sino de aventuras, quizás una fantasía inmersiva. Pero en ese sentido, muy cumplidora.
Hans Rothgiesser ha dicho que le resultó fácil escribir una historia apocalíptica en Lima, pues la ciudad parece encontrarse constantemente al borde del abismo. Sin embargo, lo que acaba haciendo no es la clase de historia que se escribe sola. Muy al contrario, el relato revierte de manera irónica el centralismo de la economía peruana, pues con que solo Lima sea erradicada por la plaga, todo cambia. Viajar a la capital ya no es una necesidad para la mayoría de emprendimientos. Ir a Lima, esa ciudad infectada y muerta, es cosa de locos.La facilidad que describe Hans a mí me parece más bien una trampa. El verdadero desafío consiste en crear una ficción que supere realidades tan extremas como puentes desplomados y ciudades arrasadas por huaicos repletos de basura. El desafío crucial, necesario, es crear narraciones que trasciendan la arrestante inmediatez de la necesidad extrema. Es necesario un pensamiento abstracto, hipotético, para dejar de vivir al día, para comprender estructuras y no coyunturas. Para poder prevenir antes de estar hundidos en el lodo.
Por otra parte, ese desafío no solo afecta a una realidad que fuera maravillosa por americana y tropical. Fue en una conversación con el autor de Perry Rhodan, longeva serie de ópera espacial alemana, que Hans llegó a la conclusión de que en todas partes se hace más difícil narrar el fin del mundo. La gente, dijo este escritor, no cree que el mundo se acabe con un estallido. En cambio, espera que siempre habrá algo después. Ya todos nos hemos acostumbrado a pensar en el fin no como un momento, sino como un proceso continuo y, en última instancia, infinito.
Por eso, la escritura lamenta la pérdida de la trama más reciclada en el siglo XX: ya no tiene gracia salvar el mundo. La vida continúa, y los nuevos héroes son los sobrevivientes que recorren un camino infinito. But in this sleep of death what dreams may come: la pregunta es si ese es un camino de esperanza o una agonía interminable.Réquiem por Lima logra balancearse, de principio a fin, entre la esperanza y la agonía, el terror y la aventura, lo fantástico y lo real maravilloso. Y en ese mismo, arriesgado espacio, entrega una trama entretenida y consistente.
jueves, 6 de abril de 2017
Crónica de la presentación
Para asegurarme de que hubiera comentarios suficientes en la presentación de Las crónicas del templo negro, invité más personas de la cuenta. Como me empeciné con encontrar un espacio que no solo aceptara alquilar como servicio por dinero, sino que acogiera la presentación como un acto de promoción mutua, acabé dando varias vueltas por la ciudad. Finalmente me reencontré con Renso González, comiquero indoblegable que durante más de una década ha editado el fanzine Carboncito y actualmente administra la sede de una librería artística a media cuadra de Quilca.
En contra de mis expectativas, el día de la presentación aparecieron todos los hablantes convocados dispuestos a comentar. También asistió bastante público como para llenar en su totalidad el espacio de la librería. Los cuatro presentadores nos arrimamos en un sillón que nos acabó quedando pequeño. Hans Rothgiesser, autor de El Heraldo en la Barca y Réquiem por Lima, interpretó la estructura del libro como una de desarrollo y crisis. Luis Arbaiza, autor de Thecnetos que me inició en el proceso de autoimpresión, más bien elogió la constancia con la que el libro presenta sus hechos, así como su dimensión existencialista. Y finalmente Héctor Huerto, editor de la revista Relatos Increíbles e historiador de profesión, resaltó la concordancia histórica de las crónicas y el carácter experimental de editar un libro como este. Hans y Luis posteriormente han publicado, en sus respectivos blogs, versiones escritas de sus comentarios.
[E]ste libro es la creación de una mitología propia. Esto no es solamente la presentación de ciertos personajes sobrenaturales con un origen incierto, sino todo el marco que se genera. Desde las citas hasta las especulaciones del narrador imaginario sobre distintos elementos del universo en el que la historia transcurre. Esto incluye, además, un estricto código de conducta por parte de estos personajes, que tendrá que irse adaptando a las circunstancias. No obstante, -y aquí lo genial- cada personaje lo irá adaptando a su manera, de tal manera que se irá creando de a pocos un conflicto que nadie ve venir, ni siquiera el recopilador de las crónicas. Pero sí el lector, si es que éste está atento.
[E]s como la alquimia de un científico loco que jugara con palabras, sintaxis y semántica para crear vida de las inertes letras del alfabeto, eso que puede hacer la literatura que la narración no puede y que, según el primer Wittgenstein, el lenguaje no debería hacer: decir lo que es imposible de experimentar en el mundo real.
En contra de mis expectativas, el día de la presentación aparecieron todos los hablantes convocados dispuestos a comentar. También asistió bastante público como para llenar en su totalidad el espacio de la librería. Los cuatro presentadores nos arrimamos en un sillón que nos acabó quedando pequeño. Hans Rothgiesser, autor de El Heraldo en la Barca y Réquiem por Lima, interpretó la estructura del libro como una de desarrollo y crisis. Luis Arbaiza, autor de Thecnetos que me inició en el proceso de autoimpresión, más bien elogió la constancia con la que el libro presenta sus hechos, así como su dimensión existencialista. Y finalmente Héctor Huerto, editor de la revista Relatos Increíbles e historiador de profesión, resaltó la concordancia histórica de las crónicas y el carácter experimental de editar un libro como este. Hans y Luis posteriormente han publicado, en sus respectivos blogs, versiones escritas de sus comentarios.
[E]ste libro es la creación de una mitología propia. Esto no es solamente la presentación de ciertos personajes sobrenaturales con un origen incierto, sino todo el marco que se genera. Desde las citas hasta las especulaciones del narrador imaginario sobre distintos elementos del universo en el que la historia transcurre. Esto incluye, además, un estricto código de conducta por parte de estos personajes, que tendrá que irse adaptando a las circunstancias. No obstante, -y aquí lo genial- cada personaje lo irá adaptando a su manera, de tal manera que se irá creando de a pocos un conflicto que nadie ve venir, ni siquiera el recopilador de las crónicas. Pero sí el lector, si es que éste está atento.
[E]s como la alquimia de un científico loco que jugara con palabras, sintaxis y semántica para crear vida de las inertes letras del alfabeto, eso que puede hacer la literatura que la narración no puede y que, según el primer Wittgenstein, el lenguaje no debería hacer: decir lo que es imposible de experimentar en el mundo real.
Entre los asistentes también se encontraban varias personas interesantes que aun no conocía o había dejado de ver hace tiempo. Escritores, lectores críticos y editores, dibujantes e historietistas, actrices y cinerastas. Con todos ellos haré lo posible por mantener contacto, ahora que la distancia vuelve a extenderse. Agradezco también a Katherine Yábar por las fotos del evento.
Para los que no pudieron asistir y aun buscan adquirir el libro, debo aclarar que en esta ocasión he preferido una distribución más puntual. La experiencia me ha mostrado que, pese al arduo esfuerzo de varios amigos, la distribución amplia en Lima es tediosa e ineficiente. Por eso, Las crónicas del templo negro está, hasta ahora, solo disponible en la librería Arcadia Mediática (Jr. Rufino Torrico 885, Lima, a media cuadra de Quilca; y Calle Alcanfores 295, Miraflores) así como en ferias.
La próxima será el Festival del Día del Cómic (antes llamado día del cómic gratis - pero ni la entrada ni los cómics son gratis), donde el grupo Punto Aparte estará ofreciendo el libro junto a sus historietas de terror. Será del 5 al 7 de mayo en el Campo de Marte. Más adelante, espero que también se pueda hacer presente en la Feria del Libro en Julio.
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