viernes, 14 de abril de 2017

Divagaciones impertinentes en base a "Réquiem por Lima"

Me fui de una ciudad sumida nuevamente en la necesidad extrema, en la situación inconcebible, de una realidad que supera toda ficción. Si esta es una escena más en el inmenso y trágico real maravilloso derrotero de Latinoamérica, es, sin embargo, lo contrario a lo fantástico. No se trata de pensar lo que no es. El realismo mágico se enorgullece de no haber inventado nada (aunque debería escribir un amplio e irónico elogio a su creatividad).

Me fui de una ciudad inundada con un libro apocalíptico en la mano: Réquiem por Lima. ¿Título de ficción o titular de periódico? En realidad, una muy consistente novela de zombis. Hay que aclarar que, a mi gusto, no es una novela de terror sino de aventuras, quizás una fantasía inmersiva. Pero en ese sentido, muy cumplidora.

Hans Rothgiesser ha dicho que le resultó fácil escribir una historia apocalíptica en Lima, pues la ciudad parece encontrarse constantemente al borde del abismo. Sin embargo, lo que acaba haciendo no es la clase de historia que se escribe sola. Muy al contrario, el relato revierte de manera irónica el centralismo de la economía peruana, pues con que solo Lima sea erradicada por la plaga, todo cambia. Viajar a la capital ya no es una necesidad para la mayoría de emprendimientos. Ir a Lima, esa ciudad infectada y muerta, es cosa de locos.

La facilidad que describe Hans a mí me parece más bien una trama. El verdadero desafío consiste en crear una ficción que supere realidades tan extremas como puentes desplomados y ciudades arrasadas por huaicos repletos de basura. El desafío crucial, necesario, es crear narraciones que trasciendan la arrestante inmediatez de la necesidad extrema. Es necesario un pensamiento abstracto, hipotético, para dejar de vivir al día, para comprender estructuras y no coyunturas. Para poder prevenir antes de estar hundidos en el lodo.

Por otra parte, ese desafío no solo afecta a una realidad que fuera maravillosa por americana y tropical. Fue en una conversación con el autor de Perry Rhodan, longeva serie de ópera espacial alemana, que Hans llegó a la conclusión de que en todas partes se hace más difícil narrar el fin del mundo. La gente, dijo este escritor, no cree que el mundo se acabe con un estallido. En cambio, espera que siempre habrá algo después. Ya todos nos hemos acostumbrado a pensar en el fin no como un momento, sino como un proceso continuo y, en última instancia, infinito.

Por eso, la escritura lamenta la pérdida de la trama más reciclada en el siglo XX: ya no tiene gracia salvar el mundo. La vida continúa, y los nuevos héroes son los sobrevivientes que recorren un camino infinito. But in this sleep of death what dreams may come: la pregunta es si ese es un camino de esperanza o una agonía interminable.

Réquiem por Lima logra balancearse, de principio a fin, entre la esperanza y la agonía, el terror y la aventura, lo fantástico y lo real maravilloso. Y en ese mismo, arriesgado espacio, entrega una trama entretenida y consistente.

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