viernes, 19 de noviembre de 2010

Evangelion: ¿Reconstrucción o reescritura?

Frente a las rejas cerradas, me encontré con un líder ninja que igual que yo había llegado tarde y no le quedó otra que estar ahí parado, esperando, en la misma situación frustrada que yo. De hecho, era más bien el líder de un grupo de cosplay, vestido de ninja, pero no paraba de hablar de las diversas variantes de kamikazes y estrategias radicales de la segunda guerra mundial, con perturbadora erudición. De alguien como él quizá era la última persona de la que esperaba escuchar un elogio bastante apasionado sobre el Rebuild of Evangelion, sobre el cual, por cierto, escribí un artículo bastante ácido que aparece en la nueva revista Dragón. Me habían anunciado que estaba lista para publicarse mucho tiempo antes de que saliera, y desde entonces me quedé como siempre rondando los quioscos, una y otra vez, a ver si ya aparecía. Sin embargo, lógicamente la revista se estaba reservando para aparecer la misma mañana del día de la gran convención, como si ese fuera un momento de alineación planetaria en la que todas las cosas coinciden. Y efectivamente, sólo una más de las muchas cosas que coincidieron para volver ese fin de semana uno de largas y profundas consecuencias, como todos los años.
La consecuencia última de esto, en el sentido que me trasciende como individuo, es que ahora la revista está al alcance de todos, a 10 soles en el quiosco de tu esquina, donde menos la esperas. Considero ahí entre otras cosas que la serie del Rebuild no podría tener un personaje emblemático más apropiado que Mari Ilustrious Makinami, gringa desabrida con varios trajes pero ninguna personalidad. Con tanta parafernalia, robots mejorados y ángeles nuevos y más coloridos, y tanto menos guion, el único sentido de la serie pareciera ser ese. La historia gira del extremo pesimismo que la solía caracterizar a una rehabilitación, una manera feliz de vivir la vida, un "pare de sufrir". Casi una ofensa en el rostro de lo que solía ser, una traición a la obra que considerábamos perfecta. ¿O no?
Quizás habría que pensarlo como una fanfic. Quizás habría que considerarlo como una historia aparte, que no puede ni debe nunca superponerse a la original, sino solo complementarla. Quizá la reescritura no es una reconstrucción, sólo un diálogo que se apoya en estructuras intertextuales. Quizás habría que valorar al Rebuild como una historia en derecho propio que, en ese sentido, no será genial, pero tampoco está tan mal escrito. Quizá acabe hablando sobre estas cosas el siguiente miércoles 24, junto a otros profesores, en el Auditorio DaiHall del Centro Cultural Peruano Japonés, pero esperemos que no, hay puntos de vista más novedosos que los míos, los cuales, como decía, además ya están publicados. Más probable es que esté solamente como presentador, pues hay mucho que presentar, el miércoles que viene desde las 6pm.

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