lunes, 13 de julio de 2009

La señal de la cruz

Un documental en torno a la revolución sexual me hace reconceptualizar los límites entre lo erótico y lo tanático, pues mientras los especialistas de este programa comprenden el regreso de lo tanático en la cultura pop estadounidense como resurgimiento del oscurantismo, puede también concebirse como una reconstrucción invertida de los modelos antiguos. Muchas cosas en el satanismo son ecos, sombras oscuras del cristianismo, pero si es que en este caso hay un regreso al apariamiento entre el sexo y la muerte, este no deviene en un miedo al sexo sino más bien en un amor a la muerte. De hecho, el poder del espanto está en usar los símbolos negativos creados por el mundo conservador y oscurantista, el tomar como propia, como arma eso que ellos pretendían utilizar para repeler y prohibir. El problema es que, al dejar de estar prohibido, el satanismo como tal dejará de tener cualquier efecto impactante, al menos sus símbolos resultarán futiles y obsoletos junto con los de nuestros enemigos, con los que estamos íntimamente ligados y hermanados.
Por otra parte, es desde siempre y en casi todos los sentidos imposible oponerse del todo a todo el cristianismo, pues con la cantidad de cambios históricos el cristianismo acaba pasando de un lado a otro, totalmente contradictorio, y finalmente es opuesto a sí mismo en muchas ocasiones, y si no nos identificamos con el amor universal de jesucristo superstar, podemos bien apostar por la mortificación y castigo teutónicos. En verdad, cualquier cosa se puede justificar bajo la señal de la cruz.

I N - H O C - S I G N O - V I N C E S

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