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Cónicas del Templo Negro
Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...
lunes, 29 de diciembre de 2008
Crepúsculo
En vista de la cantidad de posiciones encontradas que ha sucitado, me vi en trance de leer el dizque vampírico y por estas fechas tan famoso libro de la Stephenie Meyer, que ha sido aclamado por muchas chicas en el mundo y
vituperado por varios intelectualoides pedantes que no merecen propiamente mi entera credibilidad. Dado que lo tengo a la mano, lo reviso al menos para, como decía la Coya, rajar con propiedad. En fin, probablemente el mérito mínimo que tiene un libro comercial es que sea entretenido, fácil de leer, dinámico. Esto no sucede con Crepúsculo, que es tedioso y en las primeras 100 páginas no pasa realmente nada de nada. La narradora y protagonista es una gringa frívola que se pasa comparando Seattle y Phoenix y todas esas gringadas que honestamente me interesan tan poco como Bryce en la calle de las pizzas. Aparte de eso, la chica se la pasa autocompadeciéndose. En principio el dolor gratuito y el malestar existencial me parece algo bastante interesante, siempre y cuando tenga una mínima trascendencia práctica o filosófica, desde el ascetismo hasta el asesinato compulsivo. No así con esta adolescente en plena adolescencia que tiene varios chicos que la inviten al baile y amiguitas y qué sé yo, que replica inconscientemente todo ritual melodramático al pie de la letra en un amor de colegiala vulgar sin desesperación ni thanatos alguno. Dicen que la película es incluso peor. Ahí te ves.

domingo, 14 de diciembre de 2008
Homenaje a Lucho

miércoles, 10 de diciembre de 2008
Respuestas
En cuanto a Makoto Shishio, su caso es uno de los que la historia
prueba verdaderos aunque el hombre muera. El darwinismo social, al fin de cuentas, es el principio absoluto de todo el género shonen y por extensión la mayoría del seinen, por más que algunos intenten distraernos con el compañerismo del equipo y el poder del amor y la valentía, al fin de cuentas lo que tenemos es una lucha entre diversos individuos del mismo rango (casi siempre más de dos) con orígenes y derechos semejantes si no idénticos, y es así que Batousai Kenshin Himura es un digno oponente en la medida en que es también un samurai anacrónico y la lucha se puede trabar a nivel horizontal en el mismo plano en lo que es, en verdad, un todos contra todos, tanto contra el Shinzengumi como el Oniwabanshu, y al final es en el campo de batalla donde se decide todo y Kenshin prevalece no por ser en algo distinto a los demás sino porque es el mejor en lo que todos hacen por igual, y la historia en sí misma prueba que gana únicamente el más fuerte.
S
obre Héroes, no fue para nada el principal tema, aunque quizás sí el único ejemplo explícito de esa post. Por ahora aun me estoy perdiendo de la tercera temporada, pero en general es también un caso más donde las cosas se complican más justo en el momento donde parecían resolverse, sobre todo a finales de la primera temporada con el hombre que puede ver a Molly. Quizás como en la ciencia misma, donde todo lo que tenemos y funciona lo hace sólo en base a teorías, para las cuales tenemos una gran catidad de ejemplos, pero nunca podemos decir que están absolutamente probadas, sino que queda siempre la posibilidad de la contraprueba y el síntoma...

S

lunes, 8 de diciembre de 2008
Mucho abarca / poco aprieta
Delimitaciones, definiciones, identidades diferenciales. Traumas de identidad, vanguardismo adolescente. ¿Dónde comienza y dónde termina el metal? ¿Debemos partir de un arquetipo como un subgénero, un grupo o incluso una canción específica que se tome como referencia hacia todo lo que se le parezca y pueda, en cualquier dirección y por cualquiera de las aristas ser considerado su extensión? Un método inmensamente falaz pero en el uso práctico y, por lo tanto, en la medida en que el lenguaje es definido por el usuario y la identidad de las cosas es definido por el lenguaje, inmensamente difundida y real. Por el otro extremo vuelvo el rabillo del ojo hacia aquellos circulillos de una post de hace tiempo... ¿Cómo se puede ser metalero y otaku al mismo tiempo? ¿Y por qué no? Con eso de Crepúsculo y semejantes, parece que verdaderamente hay un tanto de literatura oscura resurgiendo por ahí, que no soy el único y que más bien tengo competencia. Que debo, por tanto, tomar una posición más radical que mi diferencia y me permita afirmarme en algo. Por ahora, la cosa sigue siendo sacar adelante el proyecto del templo negro, entre traducción, filología y especulación creativa. Habrá que intentar resaltarle el aspecto Baudelaireano, que es justamente el que lo vincula de vuelta a mi obra hasta ahora y el que en verdad no llegan a abarcar las gentes que gustan de atmósferas atemorizantes pero no aceptan a la oscuridad como parte de ellos mismos. ¿Acepto yo a la oscuridad como parte de mí mismo? ¿No es un credo que escribí hace un par de años y que ahora sólo salmodeo ocasionalmente? Busco relacionar las historias de anime con el metal y en cierto sentido sí aparecen cada vez más relatos de horror, muerte e inmoralidad en el campo...
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