sábado, 9 de agosto de 2008

Contra mis lectores

Al parecer empiezo a reconocer a otra nueva fracción distinta de lectores míos, gente que conozco por equis razones y me dice cosas como "Nunca había conocido a un escritor" o, al ver mis dibujos de autómatas victorianas, deducen que se trata de "gente bien antigua". Parecen tener la idea de que yo y mi libro (siendo en esencia casi lo mismo) somos una forma de relacionarse con la alta cultura a la que persiguen pero no pertenecen... El concepto de alta cultura, muy a menudo el único concepto considerado por la escuálida crítica, que en el fondo es la forma de lectura más superficial posible, pues se trata de elojiar a un libro por ser libro y denigrar a una película de ciencia ficción por su género, sin importar de qué traten. Yo por mi parte me enorgullezco de lo que este y mis otros escritos tienen del comic, del cine y del anime. En ese momento es que salta el igualmente contrarioso calificativo de Pop-art. Por más anime y fanfics que ingiera, nunca he hecho ni haré nada parecido a Pop-art. A pesar de jactarse de unir "lo alto y lo bajo", el Pop-art justamente justifica su esencia en la existencia de esa brecha entre altos y bajos, pone al arte como antónimo de pop para presentarse como paradójico y revolucionario, pero al depender de esa brecha es en verdad eso lo que representa y sólo ayuda a agravarlo. Yo no creo en esa brecha, no importa de dónde vengan, las ideas pueden ser geniales o estúpidas únicamente por su nivel de elaboración y abstracción.
Me he ido muy por las ramas y perdido de vista por completo lo que estaba haciendo... Creo que andaba insultando a mis lectores. Sí, a lectores como tú. Me doy cuenta que lo he hecho ya varias veces antes en este blog, perdiendo de vista para quién escribo. Pero, ¿para quién escribo? Pues desde siempre decidí que este blog sería poco más que una versión pública de los apuntes mugrosos que desde siempre hago compulsivamente al borde de mi cuaderno, esos que quizá algún día retome para escribir algo mejor o simplemente para acordarme de las ideas que afectaban mis decisiones hace un tiempo y replantearlas. O sea, en verdad no para ti. Pero claro, como es público, hay gente que se fastidia, que responde, etcétera. Esa es una de las razones por las que en mi vida diaria soy una persona deshonesta e hipócrita: en el fondo me cago en todo y en todos, y aunque ya hay muchos a los que les caigo quaker por lo poco que dejo entreveer, la verdad no podría trabajar con nadie si fuera completamente honesto. Supongo que dejaré algunas cosas de lado igual que me reservo ya desde hace un tiempo mis ideas sobre los cuentos que ando escribiendo y quizá nunca leas. Pero ya sabes: en el fondo me cago en ti.

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