Me resulta inesperado acabar escribiendo sobre un autor contemporáneo cuando me he considerado siempre un vestigio fuera del tiempo, pero también resulta completamente predecible que acabaría escribiendo sobre alguien así, considerando que reúne a la perfección dos de mis obsesiones como lo son la literatura fantástica y el comic. Mi tesis en última instancia no se centra en el comic ni en las obras propiamente literarias, sino en la relación entre estos y otros medios más, porque el hombre también anda metido en el cine y hasta en el radioteatro. Es desde el límite entre los medios que cabe preguntarse por la esencia de lo fantástico: ¿no se trata, acaso, de mostrar lo imposible, lo impensable, de representar lo irrepresentable? Y si cada medio tiene sus propios límites de representación, lo irrepresentable variará de acuerdo a estos... Pero eso sigue siendo una mera hipótesis, de la cual a momentos también dudo.

Una historia sobre espejos es Coraline, la cual ha sido comparada no en vano co

Un hueso que no termino de roer es la genial American Gods, al cual un profe calificó como "ese bodoque de 400 páginas". Es verdad que tiene unas cuantas páginas de más, y no le viene bien empezar tan lento y de forma medianamente predecible, pero el libro está tan pleno de momentos, lugares, conceptos y personajes bizarros que a fin de cuentas vale la pena. Me ha llevado a reflexionar sobre las distintas modalidades de creer (creer en una religión, en Papá Noel, en la ley o en una mentira), sobre la diferencia entre el dios misterioso y un verdadero trickster, sobre los patrones fundamentales que transcienden las religiones y definen lo religioso. Pero quizás la novela no trate en el fondo de nada de eso, y sea como dice el mismo autor, más bien una novela sobre el "espíritu americano", sobre el mago de Oz y la vida on the road.
Ahora ando a la mitad de Stardust, que se presenta como un simpático cuento infantil pero también contiene sexo adolescente, conspiraciones palaciegas y sacrificios rituales. Sin embargo, lo que había presentido y confirmo cada vez más es que nuevamente es una historia de espejos dentro de espejos, de mundos dentro de mundos: en el mundo victoriano de aquel entonces existe una puerta a un mundo de las hadas, dentro del cual hay mundos en los espejos, en los cielos y bajo la tierra.
Sobre mucho de esto ya he escrito artículos extensos en alemán como parte de mi estudio, pero no tengo motivación suficiente para traducirlo todo al español. Quizás cuando la tesis esté terminada, o si por algún acaso acabo asentándome de vuelta en lationamérica, lo llegue a considerar.