martes, 27 de mayo de 2008

Teoría del caos

Vi hace poco un anime de esos ecasos, raros y extraordinarios que por regla suelen pasar desapercibidos, y que contra toda regla es bastante reciente (no es que todo lo pasado sea mejor, sino que suelen ser tan caletas que cuando los encuentro ya son viejos). Se llama Baccano y es otro interesante intento por representar narrativamente la difícil teoría de que "hay tantas historias como personas que participan en ellas". La historia principalmente sucede en 1930... o en 1931... o en 1742... todo depende de cómo se la mire. Una historia hecha pedazos que nadie ha podido comprender en su totalidad y debemos retomar poco a poco y en desorden, ensamblando las piezas dispersas que encontramos de la forma menos esperada.

Existe una antigua técnica sumeria, que para muchos es el antecedente de las naturalezas muertas, que permite la construcción de complicadas estructuras narrativas basándose sólo en la suma de determinados objetos que juntos conforman un todo.*
M.B.

Es una teoría un tanto posmodernista, pero de hecho es la que más me simpatiza de ese grupo. Otros resultados interesantes son las Flores de Mario Bellatin y el perturbador anime Boogiepop Phantom que sigue siendo uno de mis favoritos de todos los tiempos. De hecho, es fascinante notar cómo las cosas pueden ser distintas de acuerdo a cómo las juzgue, que en ese sentido cambian en la medida en que cambio yo. Sin embargo esta narrativa plural implica también la falacia de asumir que existe más de una conciencia íntegra, de lo cual me gusta dudar. En la práctica sólo hay un punto de vista concreto: el mío. En cierto sentido, estas historias estarían logrando mostrar una forma verosímil y nada despreciable de cómo se supone que funciona un mundo plural, ese que tan ávidamente ficcionan los pragmatistas, pero que también se presta a cientas de posibilidades.
La otra comparación válida e imprescindible es Anton Chejov y sus obras descentradas, expresa e ideologísticamente pluralistas, en las que tanto se precia de erradicar la acción y al protagonista. Obras alabadas porque rompieron con la sólida tradición aristotélica, por originales pero ¿acaso son mejores que las que lo precedieron? Una obra sin acción es una obra aburrida, simple y llanamente. Al final, por mi parte, arrojo a Chejov a la fosa común de los realistas que se empeñan en representar una realidad preexistente obedeciendo al positivismo, puros periodistas y antropólogos descarriados. El hecho de hacer algo original no garantiza nada. Algo experimental es eso: un experimento, lo cual implica que sus resultados son desconocidos y pueden tanto salir bien como mal. Salen mal mucho más a menudo de lo que se admite. Algo más respecto al aristotelismo: es totalmente cierto que estructura la realidad respecto a un esquema predefinido y comprensible, y que la realidad en sí misma trasciende este esquema y es, a fin de cuentas, siempre incomprensible. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir una historia incomprensible? Las historias son, finalmente, formas de comprender al mundo, de volverlo comprensible mediante esquemas parciales y provisionales. El mundo tiene el sentido que yo le dé.
Sin embargo la pregunta que surge del bodrio que es Chejov es ¿cómo hay historias como Flores, Boogiepop y Baccano, que no tienen protagonista pero son completamente cautivantes y trepidantes, cuya línea argumental de alguna forma se mantiene compleja y nítida? ¿Acaso la acción se vuelve la de Carol y el lector, protagonistas invisibles, en busca de reconstruir un mundo fragmentado? ¿Y no caerían los relatos de los Nyngeros, que tanto celebraba como individualistas, también como ejemplo de narración pluralista? Después de todo, la pluralidad implica la existencia de conciencias individuales, y al intentar enfatizar la conciencia individual por contraste con otras, se logra en verdad sólo una abstracción cubista que nos hace escapar en cierto grado de nuestra verdadera parcialidad. En ese sentido también, buscando perfeccionarse cada uno como individuo, los Nyngeros juntos acabaron creando al monstruo acéfalo de Maeglor muerto.

*"Existe" dice. ¿Existirá esa técnica? Con Mario nunca se sabe...

3 comentarios:

Svidrigailov dijo...

Hola. ¿Crees que pueda hacer un pequeño comentario de tu cuento "Demonbearer" en mi blog?

Glauconar dijo...

Por lo que veo tu blog consiste más de textos independientes que de comentarios, no sé si estés más bien pensando en colgarlo... En todo caso no hay problema siempre y cuando digas que es mío y linkees para acá a mi blog.

Anónimo dijo...

Quizá en exceso de dibujos animados convirtió a Chejov en un bodrio en tu tan personal perspectiva.