nico libro viejo a la mano del pasante: el diccionario. Recinto amplio y silencioso, agradable, pero vacío. ¿Pero dónde está la fuerza de la biblioteca? Una pequeña puerta a un costado, sombría pero abierta. Avanzo por un pasillo con alguna iluminación y al fondo veo carritos, estantes, libros, muchos libros, y algunos escritorios desrodenados, un depósito de concreto de techo bajo, y entonces una voz de mujer me detiene y me explica que no se puede entrar ahí y que, como en la puk, hay que buscar los libros en el catálogo y pedirlos en el mostrador. Que por lo tanto no vale la pena venir a la biblioteca sin algo concreto en mente, a explorar y ver qué se encuentra. Que este es un recurso práctico, pero no una aventura del conocimiento ni un laberinto de pasillos oscuros llenos de nombres, ni un mar de letras con olor a madera vieja, pues en este país no se puede confiar en nadie. En fin, de todas maneras sirve de algo, quizá de mucho.
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Cónicas del Templo Negro
Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...
martes, 24 de febrero de 2009
Biblioteca cerrada
Lector lento, tarde como siempre, paso recién a darme una verdadera vuelta explorativa por la biblioteca nacional, dado que ya estaba por ahí. Bonito edificio moderno, divertido ver la señal que indica el registro de ISBNs y proyectos editoriales. Mapa con cierto estilo que combina con la arquitectura moderna del edificio. Libros diversos en vitrinas, sobre ciencia principalmente, libros nuevos y viejos, interesantes de ver. Dos ascensores y una gran escalera metálica. Segundo piso: salas de lectura. Salas de referencia, de investigación, y, finalmente, un cuarto con un par de mesas vacías y unas escasas personas leyendo. Libros en vitrina, algunos pocos, incluyendo Crepúsculo. Un ú
nico libro viejo a la mano del pasante: el diccionario. Recinto amplio y silencioso, agradable, pero vacío. ¿Pero dónde está la fuerza de la biblioteca? Una pequeña puerta a un costado, sombría pero abierta. Avanzo por un pasillo con alguna iluminación y al fondo veo carritos, estantes, libros, muchos libros, y algunos escritorios desrodenados, un depósito de concreto de techo bajo, y entonces una voz de mujer me detiene y me explica que no se puede entrar ahí y que, como en la puk, hay que buscar los libros en el catálogo y pedirlos en el mostrador. Que por lo tanto no vale la pena venir a la biblioteca sin algo concreto en mente, a explorar y ver qué se encuentra. Que este es un recurso práctico, pero no una aventura del conocimiento ni un laberinto de pasillos oscuros llenos de nombres, ni un mar de letras con olor a madera vieja, pues en este país no se puede confiar en nadie. En fin, de todas maneras sirve de algo, quizá de mucho.
nico libro viejo a la mano del pasante: el diccionario. Recinto amplio y silencioso, agradable, pero vacío. ¿Pero dónde está la fuerza de la biblioteca? Una pequeña puerta a un costado, sombría pero abierta. Avanzo por un pasillo con alguna iluminación y al fondo veo carritos, estantes, libros, muchos libros, y algunos escritorios desrodenados, un depósito de concreto de techo bajo, y entonces una voz de mujer me detiene y me explica que no se puede entrar ahí y que, como en la puk, hay que buscar los libros en el catálogo y pedirlos en el mostrador. Que por lo tanto no vale la pena venir a la biblioteca sin algo concreto en mente, a explorar y ver qué se encuentra. Que este es un recurso práctico, pero no una aventura del conocimiento ni un laberinto de pasillos oscuros llenos de nombres, ni un mar de letras con olor a madera vieja, pues en este país no se puede confiar en nadie. En fin, de todas maneras sirve de algo, quizá de mucho.
lunes, 19 de enero de 2009
Libellum
Ha salido al fin el libellum tan anunciado con una serie de sonetos míos, mezclados entre varios otras cosas como poemas "A Jesús con amor" y "Tu hacer inmojorable"(sic). El volumen se titula Poetas y narradores del 2008 y será distribuido por los Estados Unidos. Me ha salido cómoda la publicación y difusión, así que no me quejo, aunque se ha corregido algunos apócopes neológicos
inverosímiles por palabras más comunes que desbaratan la gramática de la frase, y quizá lo más doloroso sea ver tercetos de cuatro y seis versos en los que la economía del espacio se sobrepone a todo criterio poético o editorial. Le había puesto un título improvisado, aunque de hecho si funcionaba como poemario la serie, pero al final sólo sale titulada con mi nombre. Ojalá de veras de su vuelta por ahí y lleva a uno que otro lector en tierras norteñas hasta este blog y otros textos más siniestros. Ojalá sea leido por alguien un poco más allá de la rima, que es lo único que comparten todos los poemas de la antología, y puedan percatarse de algunas de la imágenes fúnebres o sangrientas. Si no, pues ni modo, igual no pierdo nada.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Crepúsculo
En vista de la cantidad de posiciones encontradas que ha sucitado, me vi en trance de leer el dizque vampírico y por estas fechas tan famoso libro de la Stephenie Meyer, que ha sido aclamado por muchas chicas en el mundo y
vituperado por varios intelectualoides pedantes que no merecen propiamente mi entera credibilidad. Dado que lo tengo a la mano, lo reviso al menos para, como decía la Coya, rajar con propiedad. En fin, probablemente el mérito mínimo que tiene un libro comercial es que sea entretenido, fácil de leer, dinámico. Esto no sucede con Crepúsculo, que es tedioso y en las primeras 100 páginas no pasa realmente nada de nada. La narradora y protagonista es una gringa frívola que se pasa comparando Seattle y Phoenix y todas esas gringadas que honestamente me interesan tan poco como Bryce en la calle de las pizzas. Aparte de eso, la chica se la pasa autocompadeciéndose. En principio el dolor gratuito y el malestar existencial me parece algo bastante interesante, siempre y cuando tenga una mínima trascendencia práctica o filosófica, desde el ascetismo hasta el asesinato compulsivo. No así con esta adolescente en plena adolescencia que tiene varios chicos que la inviten al baile y amiguitas y qué sé yo, que replica inconscientemente todo ritual melodramático al pie de la letra en un amor de colegiala vulgar sin desesperación ni thanatos alguno. Dicen que la película es incluso peor. Ahí te ves.
vituperado por varios intelectualoides pedantes que no merecen propiamente mi entera credibilidad. Dado que lo tengo a la mano, lo reviso al menos para, como decía la Coya, rajar con propiedad. En fin, probablemente el mérito mínimo que tiene un libro comercial es que sea entretenido, fácil de leer, dinámico. Esto no sucede con Crepúsculo, que es tedioso y en las primeras 100 páginas no pasa realmente nada de nada. La narradora y protagonista es una gringa frívola que se pasa comparando Seattle y Phoenix y todas esas gringadas que honestamente me interesan tan poco como Bryce en la calle de las pizzas. Aparte de eso, la chica se la pasa autocompadeciéndose. En principio el dolor gratuito y el malestar existencial me parece algo bastante interesante, siempre y cuando tenga una mínima trascendencia práctica o filosófica, desde el ascetismo hasta el asesinato compulsivo. No así con esta adolescente en plena adolescencia que tiene varios chicos que la inviten al baile y amiguitas y qué sé yo, que replica inconscientemente todo ritual melodramático al pie de la letra en un amor de colegiala vulgar sin desesperación ni thanatos alguno. Dicen que la película es incluso peor. Ahí te ves.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Homenaje a Lucho
Según mi profesora de cosmología, con quien me encontré de casualidad en el microbús, doy la impresión de apreciar más a Martín Adán que a Luis Hernández. Y no digo que no sea cierto, de hecho acertó tremendamente con Adán, pero Lucho Hernández en su feroz informalidad y lúcido juego no deja de ser un gran escritor y hasta una influencia. También me comentó mi profesora, en ese viaje en micro, que recientemente había salido un libro pretendiendo "reivindicar" la imagen del poeta, sosteniendo que no estaba loco, que era un tipo sano y benigno como usted y yo, no un misántropo suicida. Bastante absurdo eso de intentar normalizar a alguien cuyo mérito es precisamente el desordenar y renovar en vez de repetir las costumbres de cualquier oficinista. Y así, como para contrarestar un poco la inminente papanuelización de espacios públicos y privados, el jueves 18 a eso de las 4 pm se dará un recital abierto en el cementerio del Presbítero Maestro, en honor del popular y siempre irónico Lucho.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Respuestas
En cuanto a Makoto Shishio, su caso es uno de los que la historia
prueba verdaderos aunque el hombre muera. El darwinismo social, al fin de cuentas, es el principio absoluto de todo el género shonen y por extensión la mayoría del seinen, por más que algunos intenten distraernos con el compañerismo del equipo y el poder del amor y la valentía, al fin de cuentas lo que tenemos es una lucha entre diversos individuos del mismo rango (casi siempre más de dos) con orígenes y derechos semejantes si no idénticos, y es así que Batousai Kenshin Himura es un digno oponente en la medida en que es también un samurai anacrónico y la lucha se puede trabar a nivel horizontal en el mismo plano en lo que es, en verdad, un todos contra todos, tanto contra el Shinzengumi como el Oniwabanshu, y al final es en el campo de batalla donde se decide todo y Kenshin prevalece no por ser en algo distinto a los demás sino porque es el mejor en lo que todos hacen por igual, y la historia en sí misma prueba que gana únicamente el más fuerte.
S
obre Héroes, no fue para nada el principal tema, aunque quizás sí el único ejemplo explícito de esa post. Por ahora aun me estoy perdiendo de la tercera temporada, pero en general es también un caso más donde las cosas se complican más justo en el momento donde parecían resolverse, sobre todo a finales de la primera temporada con el hombre que puede ver a Molly. Quizás como en la ciencia misma, donde todo lo que tenemos y funciona lo hace sólo en base a teorías, para las cuales tenemos una gran catidad de ejemplos, pero nunca podemos decir que están absolutamente probadas, sino que queda siempre la posibilidad de la contraprueba y el síntoma...
prueba verdaderos aunque el hombre muera. El darwinismo social, al fin de cuentas, es el principio absoluto de todo el género shonen y por extensión la mayoría del seinen, por más que algunos intenten distraernos con el compañerismo del equipo y el poder del amor y la valentía, al fin de cuentas lo que tenemos es una lucha entre diversos individuos del mismo rango (casi siempre más de dos) con orígenes y derechos semejantes si no idénticos, y es así que Batousai Kenshin Himura es un digno oponente en la medida en que es también un samurai anacrónico y la lucha se puede trabar a nivel horizontal en el mismo plano en lo que es, en verdad, un todos contra todos, tanto contra el Shinzengumi como el Oniwabanshu, y al final es en el campo de batalla donde se decide todo y Kenshin prevalece no por ser en algo distinto a los demás sino porque es el mejor en lo que todos hacen por igual, y la historia en sí misma prueba que gana únicamente el más fuerte.S
obre Héroes, no fue para nada el principal tema, aunque quizás sí el único ejemplo explícito de esa post. Por ahora aun me estoy perdiendo de la tercera temporada, pero en general es también un caso más donde las cosas se complican más justo en el momento donde parecían resolverse, sobre todo a finales de la primera temporada con el hombre que puede ver a Molly. Quizás como en la ciencia misma, donde todo lo que tenemos y funciona lo hace sólo en base a teorías, para las cuales tenemos una gran catidad de ejemplos, pero nunca podemos decir que están absolutamente probadas, sino que queda siempre la posibilidad de la contraprueba y el síntoma...
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