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Cónicas del Templo Negro

Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...

jueves, 17 de julio de 2008

Bono por nocturnidad

He tenido al fin la oportunidad de cambiar por completo mi ritmo de vida y vivir el tiempo al revés. Me acuesto a las 10 de la mañana y me levanto alrededor de las 4 de la tarde. No sé si duermo, a veces sí, a veces no, permanezco flotando levemente bajo mis párpados, oyendo lo ruidosa que es la gente, sigo siempre consciente de que afuera el mundo continua funcionando ineluctablemente en su orden natural al que me he sustraído. Recién termino de comprender lo que eso realmente significa, que no es simplemente el poner las cosas al revés, sino que al tenerlas fuera de lugar es imposible que se comporten normalmente. Desde ayer he incrementado mi consumo de cafeína. En mes y medio quizá me acostumbre, pero seguirá siendo distinto.
A eso de las diez y media me alisto y salgo en un carro que me recoge y me lleva por las calles desiertas entre a todas las tiendas cerradas, cuando ya toda la gente se ha ido a dormir pasamos a recoger al grupo uno por uno, y el primer día hasta se interna por las calles estrechas al fondo del Rimac, donde las maltrechas estatuas de sabios olvidados otrora blancas emergen de la hierba y la oscuridad de los parques abandonados, y finalmente llego a mi destino a la media noche.
La verdad es que no hago más que contestar teléfonos, y por primera vez en mi vida al fin estoy inserto en la jornada de ocho horas con seguro y plan de jubilación obligatorios, como peón y proletario, aunque también con un bono por nocturnidad. Acabo hasta alegrándome con la llegada del sol pues signficia que será hora de descanzar. Pareciera que mi tiempo está al revés, pero en cierto sentido mi vida está también más obscenamente enderezada que nunca.

martes, 27 de mayo de 2008

Teoría del caos

Vi hace poco un anime de esos ecasos, raros y extraordinarios que por regla suelen pasar desapercibidos, y que contra toda regla es bastante reciente (no es que todo lo pasado sea mejor, sino que suelen ser tan caletas que cuando los encuentro ya son viejos). Se llama Baccano y es otro interesante intento por representar narrativamente la difícil teoría de que "hay tantas historias como personas que participan en ellas". La historia principalmente sucede en 1930... o en 1931... o en 1742... todo depende de cómo se la mire. Una historia hecha pedazos que nadie ha podido comprender en su totalidad y debemos retomar poco a poco y en desorden, ensamblando las piezas dispersas que encontramos de la forma menos esperada.

Existe una antigua técnica sumeria, que para muchos es el antecedente de las naturalezas muertas, que permite la construcción de complicadas estructuras narrativas basándose sólo en la suma de determinados objetos que juntos conforman un todo.*
M.B.

Es una teoría un tanto posmodernista, pero de hecho es la que más me simpatiza de ese grupo. Otros resultados interesantes son las Flores de Mario Bellatin y el perturbador anime Boogiepop Phantom que sigue siendo uno de mis favoritos de todos los tiempos. De hecho, es fascinante notar cómo las cosas pueden ser distintas de acuerdo a cómo las juzgue, que en ese sentido cambian en la medida en que cambio yo. Sin embargo esta narrativa plural implica también la falacia de asumir que existe más de una conciencia íntegra, de lo cual me gusta dudar. En la práctica sólo hay un punto de vista concreto: el mío. En cierto sentido, estas historias estarían logrando mostrar una forma verosímil y nada despreciable de cómo se supone que funciona un mundo plural, ese que tan ávidamente ficcionan los pragmatistas, pero que también se presta a cientas de posibilidades.
La otra comparación válida e imprescindible es Anton Chejov y sus obras descentradas, expresa e ideologísticamente pluralistas, en las que tanto se precia de erradicar la acción y al protagonista. Obras alabadas porque rompieron con la sólida tradición aristotélica, por originales pero ¿acaso son mejores que las que lo precedieron? Una obra sin acción es una obra aburrida, simple y llanamente. Al final, por mi parte, arrojo a Chejov a la fosa común de los realistas que se empeñan en representar una realidad preexistente obedeciendo al positivismo, puros periodistas y antropólogos descarriados. El hecho de hacer algo original no garantiza nada. Algo experimental es eso: un experimento, lo cual implica que sus resultados son desconocidos y pueden tanto salir bien como mal. Salen mal mucho más a menudo de lo que se admite. Algo más respecto al aristotelismo: es totalmente cierto que estructura la realidad respecto a un esquema predefinido y comprensible, y que la realidad en sí misma trasciende este esquema y es, a fin de cuentas, siempre incomprensible. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir una historia incomprensible? Las historias son, finalmente, formas de comprender al mundo, de volverlo comprensible mediante esquemas parciales y provisionales. El mundo tiene el sentido que yo le dé.
Sin embargo la pregunta que surge del bodrio que es Chejov es ¿cómo hay historias como Flores, Boogiepop y Baccano, que no tienen protagonista pero son completamente cautivantes y trepidantes, cuya línea argumental de alguna forma se mantiene compleja y nítida? ¿Acaso la acción se vuelve la de Carol y el lector, protagonistas invisibles, en busca de reconstruir un mundo fragmentado? ¿Y no caerían los relatos de los Nyngeros, que tanto celebraba como individualistas, también como ejemplo de narración pluralista? Después de todo, la pluralidad implica la existencia de conciencias individuales, y al intentar enfatizar la conciencia individual por contraste con otras, se logra en verdad sólo una abstracción cubista que nos hace escapar en cierto grado de nuestra verdadera parcialidad. En ese sentido también, buscando perfeccionarse cada uno como individuo, los Nyngeros juntos acabaron creando al monstruo acéfalo de Maeglor muerto.

*"Existe" dice. ¿Existirá esa técnica? Con Mario nunca se sabe...

martes, 20 de mayo de 2008

Los tres errores de Lewis

Tantas cosas he visto y querido comentar, excepto mi regreso a Lima la horrible que se interpone en todo, pero ni modo, las iré escribiendo de a pocos y en desorden, a ver si después las interpretan por el contexto determinante que rige su fecha de posteo.
La segunda película de Narnia es un fiasco. La primera estaba mínimamente pasable. Esta no. Con lo mala que es, se pensaría que algo del libro se debe haber perdido, y por un momento se me cruzó por la cabeza darle por fin una oportunidad al texto, y recordé cuando en la feria del libro, nadando entre tantas páginas revueltas, hojee también las primeras páginas de la interminable saga de Lewis, para encontrarme con una narración extremadamente infantil, casi abebada y paternalista, de esas cosas didácticas en las que nos han convertido los cuentos de hadas. El libro tampoco promete mucho.
La verdad es que C.S. Lewis intentó escribir El señor de los anillos, pero a mi parecer cometió tres errores fundamentales:
1-El señor de los anillos ya había sido escrito por Tolkien. Este quizás no sea un error tan grande, como han demostrado desde Lafcadio Hearn hasta Puig, sin dejar de pasar por Menard. La originalidad no vale tanto como nos quisieron hacer creer los vanguardistas. Lo importante es escribir las cosas de forma interesante, incluso si son las mismas cosas. Hay que saber sacarle la vuelta a las historias ya existentes, después de todo, rara vez logramos alienarnos lo suficiente para escribir en el aire. Por eso mismo es distinto, sin embargo, escribir las mismas cosas con los mismos símbolos y la misma intención. La entrada repentina y victoriosa de los árboles ambulantes en la lucha contra los ejércitos de acero simbolizando la victoria de la naturaleza contra la perversión artificial, evidentemente es una escena de Las dos torres, igual que la destrucción de los jinetes enemigos que a media cabalgata son arrastrados por el río, tomando al río como ente mágico impasable para la maldad, escena que por cierto no debió incluir a Arwen, pero en fin. No coincido en lo absoluto con Tolkien en su filosofía ambientalista, pero admiro el enorme aporte que hizo al medio literario en su uso artificial de estructuras míticas. De Lewis no se puede decir nada parecido.
2-Pensó que El señor de los anillos era un libro para niños. Esta metida de pata sí es patética e imperdonable, pues reproduce y aporta al estigma que tiene la literatura fantástica de poco seria o hasta poco literaria. Los pseudointelectuales vargasllosistas y ribeyrianos siempre acaban confundiendo a Tolkien con Harry Potter y Disney, con la noción degradada del "cuento de hadas", como mencioné antes, son "esas cosas que lee la gente de ciencias que juega a las cartas magic"; y de forma totalmente subjetiva acaban negando el poder mítico. Lo digo por experiencia propia. La película al menos, carece completamente de trama y es sólo una serie de batallas superficiales. Los héroes son simples, antipáticos y vacíos. La idea de que una historia para niños es una historia simple implica asumir que todos lo niños son idiotas y, como la misma historia dice: "Si te tratan como un animal, te conviertes en un animal". Es en la tierna infancia que se idiotiza a la población.
3-Quizo escribir El señor de los anillos sin escribir el Silmarillion. No lo leyó siquiera. Es comprensible, dado que esta obra fue publicada póstumamente por Christopher Tolkien en 1977 y no vió la luz durante la vida de su autor. Sin embargo es un trasfondo mítico fundamental, como ya venía diciendo, para comprender las dimensiones más amplias y profundas de la fantasía de JRR tolkien y sin el cual El señor de los anillos se puede concebir como una novela de aventuras más, que es lo que hizo Lewis.
Algunos aseguran que Tolkien y Lewis fueron buenos amigos, otros tantos me han dado la versión bastante más verosímil de que Lewis admiraba a Tolkien, pero el segundo despreciaba al primero. De la película me quedo con los primeros 15 minutos, o más bien los 10 minutos depués de los primeros 5, en los que se perfila una extraña relación con la historia que de alguna manera ya hemos vivido, de la cuál hemos sido parte, hemos sido adultos y desaparecido, pero ahora somos niños y debemos volver a empezar. Esto evidentemente encaja con el uso de los emblemas medievales y hace a los niños partícipes de la historia de Inglaterra que están reviviendo. Odiosamente patriótico, pero al menos inusual y en verdad bastante convincente. Después de eso, el resto es descartable.

martes, 29 de abril de 2008

No-noticias

Nuevamente escribir sobre diversas historias en desorden, historias que no quise empezar desde el principio porque estaban inconclusas y con rumbo incierto, que ahora se acumulan como materia muerta con interés muy limitado. Un posmodernista diría, por supuesto, que una historia nunca acaba ni termina, porque la realidad es continua, pero esas son pavadas, la realidad siempre es parcial y el punto de vista siempre es el mío, y mi vida sólo es tal y como la vivo. Y cada cosa que hago es en sí misma una historia aparte, aunque a ojos positivistas parezcan entreverarse. Pero además de eso son historias con conclusiones inconsecuentes, estructuras circulares bastante frustrantes, y no creí que valdría la pena escribir sobre algo que nunca acabó de suceder. No son realmente noticias ni actos. En todo caso, son no-noticias. Así, orgullosamente, les anuncio que no pasó nada:
Anoche anduve escribiendo en alemán. En verdad es la primera vez que escribo un poema en ese idioma. Tampoco he leído mucho, sólo escuchado unas cuantas canciones extrañas. En verdad en inglés también empecé más por ahí, escribiendo como en las canciones, con un vocabulario artístico, anti-vital. Claro que es muy distinto comprender un idioma al escribirlo que al escucharlo, y lo que en la práctica me sale en el papel es muy diferente a los usos tan vistos del alemán como lengua precisa o agresiva, más bien surgen toda clase de curvas elípticas en un idioma que usa casos y puede prescindir de las preposiciones y el orden de frase. En fin, igual no creo que la mayoría de mis lectores sepan alemán y los alemanes que conozco no les gustaría lo que escribo, así que estoy escribiendo verdadera y únicamente para guardarlo en el fondo del cajón. No pasó nada.
Ayer volví a ir a Boston a buscar si había algo interesante en libros. Además de la insufrible lluvia, volví a comprobar lo obvio. Igual que la semana pasada en Providence, igual que en Harvard y en Nueva York, prácticamente todo está en inglés y no hay nada particularmente exótico, pocas cosas siquiera interesantes. No se compara al libro de viejo donde encuentro tratados en francés sobre el Tarot publicados bajo el nombre místico de Papus en la era modernista de 1916. Quizás habría que ir a Alemania a comprar libros. Aquí no hay nada parecido. No pasó nada.
También recibí ayer un correo de una compañía editora de historietas, diciendo que debería practicar más mi dibujo y recuerde la importancia del guión para un comic. Deduje que era un mail prefabricado, dado que yo no les había mandado un solo dibujo, sino únicamente un plan para una historia. Eso sí, se los había mandado por correo estampado, así que tuvieron que tipear mi nombre y el título en inglés de mi historia, así que probablemente le dieron al menos una ojeada. En fin, el hecho es que, como era de esperarse, como quizás esperaba para no tener que lidiar con problemas de visa y vivir en gringolandia, rechazaron mi propuesta. No pasó nada.
La última tiene un poco de noticia de verdad, pues es algo que sí se publicó, aunque sea clandestino, informal, ilegal etcétera. Sin embargo es una conclusión nula si se considera el sentido de la historia (nada tiene sentido fuera de la historia). Lo que se publicó fue el primer capítulo del anime de Vampire Knight con mi traducción del inglés. Claro que la mayoría de fansubs ya están por sacar el cuarto capítulo. Además, el hecho es que cuando me embarqué en este proyecto no había visto nada del anime, sólo me guiaba por el manga, que me había atraído ligeramente por su temática y algunos de sus dibujos. El anime, hay que decirlo, ha resultado bastante mediocre en relación con la historia original, ya que la calidad de los dibujos del autor se pierde inevitablemente y los directores intentan ensalzarlo incluyendo toda clase de chistes idiotas. Pero esa aun no es la principal razón por la que esta no es noticia, sino que, de hecho, este no es el anime que en principio había venido a traducir. Entré en los fansubs interesado en el anime Sayonara Zetsubou Sensei, una hilarante sátira al suicidio, pero mientras otros ya tienen publicada la segunda temporada, yo ni siquiera he publicado el primer capítulo. No pasó nada.

lunes, 21 de abril de 2008

El horror de lo horroroso

¿Qué decir sobre el viejo Lovecraft? Recuerdo que una persona particularmente estúpida me dijo alguna vez que era un escritor de ciencia ficción. Lo rechacé de inmediato por lo necia que era esa persona y porque evidentemente seguía la absurda e ignorante ecuación de meter todos los tipos de lo fantástico en el mismo saco, teniendo a Harry Potter como único referente, y poniéndoles el rótulo vacuo de "ciencia ficción" con el que he visto descrito a Tolkien en más de una revista de la oligarquía limeña. Pero claro, esa es la ficción más explícitamente ficcional, y de científica no tiene nada. Hay que ser...
Pues no, como todos sabemos, HP se dedica a escribir sobre el horror, cosa que él nunca economiza en reiterar y enfatizar, sobre lo horrible que es el horror de su historia y lo horrorosa que fue la experiencia indescriptible que ahora nos describirá. La verdad en varias ocasiones, son tantos los adjetivos de lo espantoso y maligno, que lo espantoso y maligno en sí desaparece, y lo único de maligno que tiene el gran Cthulhu es el adjetivo. Lovecraft nunca me ha dado razones para espantarme, sólo me ha dicho que debería hacerlo: A ver, espántate. Eso nunca me ha convencido mucho. Hace poco un amigo me mostraba la ternura de Helo Cthulhu, y recuerdo también lo hilarante de juego de rol Pokecthulhu. Cortazar lo toma como ejemplo para acusar a la literatura de horror de obsoleta, pero la verdad es que sólo está atacando al género en uno de sus puntos más débiles. En la práctica, por más que él insista en lo indescriptibles que son, los monstruos de Lovecraft están claramente descritos desde la primera página, y la historia, privada de todo misterio, es casi una forma de convivir con ellos. No es muy distinto a lo neofantástico.
Aun así, sé que la mayoría de lectores de este blog están muy familiarizados con él, si es que no son sus admiradores personales. Curioso lo celebérrimo que es el mundo hispano, mientras que en su querida Nueva Inglaterra ni un solo gringo me pudo dar razón de él y su nombre les sonaba a chino.

Son no obstante unos cuantos méritos aparte de este que persigue
entorpecido por su enorme afán los que permiten rescatar un par de cosas de su literatura. El mismo hecho de la investigación a veces da resultados interesantes, quizá inesperados para él mismo. De tanto describir ciertos objetos misteriosos, los infinitos detalles se vuelven imposibles de conjugar en una imagen clara, un efecto paradójico del exceso de descripción. También está la muy mentada construcción de una mitología que reaparece compulsivamente una y otra vez en los contextos más diversos e inesperados. Y cuando más insiste en lo indescritible de las visiones, de vez en cuando hasta logra describir algunas cosas físicamente imposibles con bastante precisión. Aunque no cause el espanto que supuestamente invade a sus personajes sin razón aparente, su geometría imposible no deja de ser interesante, quizás por el hecho de que involucra términos científicos y presenta cosas totalmente extraterrestres. Justamente como la ciencia ficción.

En fin, ya que no quedaba lejos y había un bus que me llevaba gratis, decidí ir a verlo a su tumba en Providence. Estaba en alguna parte de un cementerio enorme con vista al mar, un cementerio con lotes numerados sin ninguna lógica que tuve que recorrer una y otra vez hasta enterarme de que el monumento que decía Philipps no era a las pilas ni a las radios Philipps, sino a la P de HP, quien está escondido detrás de él, en una lápida pequeña y modesta con un epitafio breve pero nada modesto: "I am Providence". La verdad no sé qué tanto se parezca una ciudad que en primavera se cubre de flores y se llena de chicos sin polo y alegres bailes indígenas; al viejo HP que escribía ensombrecido lo horrorosos que son los cultos Voodoo en los pantanos de Nueva Orleans por malignas gentes mestizas.