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Cónicas del Templo Negro

Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...

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viernes, 30 de agosto de 2013

Flujo de información

Al enlazar mis nuevas entradas a posts más antiguas sobre temas relacionados, me doy cuenta que la mayoría de imágenes y videos que contenía mi blog ya no pueden verse. Dado que aún considero la mayoría de mis escritos antiguos como apuntes interesantes y parte de la continuidad de mi identidad, he estado reconstruyendo uno por uno los enlaces que parecían relevantes.

Eso me recuerda que la mayoría de videos no eran realmente míos, aunque varios sí lo son y muchas de las imágenes también eran contenido original. Más bien, me recuerda que el soporte en el que publico y guardo mis propias imágenes, videos y textos, que este mismo blog en el que sigo escribiendo, no es realmente mío. Por supuesto, la razón por la que los links ya no funcionan es porque Youtube y Blogger (que en el fondo son todos propiedad del mismo Google) han decidido "modernizar" sus sistemas, hacerlos más "amigables" al usuario pero menos controlables por el mismo, haciendo el sistema en apariencia más simple y en estructura inútil y estúpidamente complejo y pesado.

Esta tendencia también demuestra que Google solo es superficialmente amigable al usuario y que maneja la web como un espacio amnésico, donde la información es fugaz y descartable, donde el usuario no tiene capacidad de retención ni reflexión. Eso solo respecto al usuario, pues en el fondo todos los archivos siguen ahí, incluso si el usuario decide quitarlos, para ser utilizados por la supercomputadora Google que se apropia de la metaconciencia de la cual priva al usuario.

Todo esto me lo ha subrayado un videoconcierto del grupo Massive Attack al que acabo de asistir por una serie de circunstancias. No habría ido por mi cuenta al concierto de un grupo cuya música me deja indiferente, pero estuvieron aquí en Duisburg como parte del festival artístico Ruhrtriennale en el cual agarré un cachuelo como encuestador, y cuando el evento comenzó, yo ya estaba adentro, en el inmenso hangar vacío de una fábrica acerera, profundamente oscuro. Al fondo, una masa de gente parada estaba rodeada por enromes pantallas que se erguían en un amplio semicírculo, proyectando escenas de la Guerra Fría, un documental de Adam Curtis centrado en detalles bizarros que forjaron esta sociedad de la información, asediada por imágenes bidimensionales. Y detrás de estas pantallas bidimensionales se vislumbra, a momentos, a la banda musicalizando la historia en vivo.



Mediológicamente, Curtis no profundiza realmente en la estructura de la internet, porque la tendencia es precisamente a regresionar la internet hacia la videósfera, para que vuelva a ser controlable como lo era la Unión Soviética en los años 80. Según el documental de Curtis, vivimos en un sarcófago, encerrados en el management de la ilusión para evitar el caos y el debacle de una realidad descontrolada, para evitar cualquier posibilidad de cambio, porque todo cambio es peligroso. Este sarcófago se precipita hacia su propia decadencia y debacle, pero nos dice que lo mejor es no hacer nada, porque el cambio sería fatal.

Es paradójico cómo la moral pública se ha volteado en el último par de años, cuando siempre solía ser el status quo lo que se pretendía defender y yo me había propuesto reducir la realidad a una mefistofélica ilusión paradójica, desarticular la ilusión de lo que se llamaba realidad para revelar lo extraño y monstruoso. Ahora, el mosntruo ya no es el que amenaza el mundo conocido, sino el que lo ha forjado y nos mantienen enajenados dentro de su juego, y los desviados y antisociales parecen estar precisamente en camino hacia la salvación. Es sin duda frustrante descubrir que una ha cambiado de bando sin siquiera moverse.

He considerado volver a usar e-mail en vez de Facebook, y sobre todo con un servidor que no sea el de G-mail, pero respecto al Blog, temo que no puedo transplantarlo con la misma facilidad, aunque las tierras en las que tiene sus raíces se hayan vuelto pantanosas.

viernes, 8 de marzo de 2013

Yue contra Nietzsche


Cuando me hayáis negado del todo, recién entonces me habréis encontrado.
F.N. - Ecce Homo

Hace muchos años que pensé que algún día debería escribir un texto con este título, que sería mi deber distanciarme de una filosofía que siempre me pareció intachable y ejemplar, pero que predicaba, precisamente, la independencia y no la fidelidad. Al escribir "Nietzsche contra Wagner", el filósofo renegó de su maestro, pero nunca dejó del todo de identificarse con él y sus virtudes. Yo creo haber tras mucho tiempo encontrado los puntos en los que no soy nietzscheano.

Nietzsche niega a Dios, incluso niega la Verdad como una sola, pero afirma la Tierra y la Realidad, como si esta existiese evidente más allá de cualquier cuestionamiento, más allá de su infinita relatividad. El carácter y la identidad se forman con la alimentación y el clima, que para él son más reales que la mente. Particularmente curioso el ejemplo en el cual sostiene que los cielos abiertos son los que propician la genialidad y las grandes civilizaciones (París, Roma, Atenas), mientras los climas húmedos y nebulosos oprimen y adormecen el intelecto - para él un argumento por el cual la mayoría de alemanes son mediocres, pero si lo extrapolamos, también es un argumento más de en qué momento se jodió el Perú.


Nietzsche menciona que Dios ha muerto: lo reconoce como un hecho precedente, pero no es el primero en tirar la piedra ni menos aún el culpable de "matar a Dios" como dicen algunos. La célebre frase "Gott ist tot" no existe en su obra, Zarathustra solo menciona de pasada que compadece a aquellos que aún no se dieron cuenta, los últimos de la fila. Por otra parte son alucinantes las reacciones que sugerir lo preexistente provoca en quienes han vivido negándolo, quienes lo acusan de nihilista y de loco ateísta. Fue sobre Nietzsche que el místico ruso Soloviev escribiera su Breve historia del Anticristo, que a su vez fue de invaluable inspiración para los satanistas de la siguiente generación. Soloviev había predicho la llegada de un suprehombre divino, una nueva etapa de la humanidad que realizaría por fin el plan de Dios en el mundo, y cuando escuchó del éxito del superhombre nietzscheano, sintió que el fin de los días estaba cerca, que el apocalipsis era inevitable, y que los fieles debían luchar por sus vidas ante el terrenal y definitivo armagedón. Y es que, según Nietzsche, tantas religiones de revelación están en constante lucha apocalíptica contra la realidad misma:


"Desháganse o bien de sus veneraciones o bien - de ustedes mismos". Lo primero sería el nihilismo; pero ¿no sería lo último también - el nihilismo?
F.N. - La gaia ciencia

Nietzsche, por supuesto, es todo menos un nihilista. Es alguien que reinventa los valores y los restablece, pero que también deja muy en claro que es siempre necesario creer en alguna fuerza vital que nos saque adelante, y si el viejo Dios ha muerto, es indispensable crear alguno nuevo, alguno nuestro con el cual podamos identificarnos y seguir de cerca, alguien que nos ayude a encontrarnos a nosotros mismos entre el abismo de últimos hombres indiferentes, en un mundo ínfimo y desierto. Hasta ahí sigo a Nietzsche al pie de la letra.

Pero entonces, si el crimen de los predicadores de la muerte consiste en negar una Realidad evidente, ¿no se está afirmando que esta Realidad es la única posible? ¿No es ésta una forma de Verdad, en última instancia una hipóstasis de Dios a quien creíamos muerto? ¿No es precisamente ésta la sombra del Buda que aún se arrastra por el mundo después de su muerte?

Yo sigo siendo un "Hinterweltler", un trasmundano que vive en el más allá, más en las especulaciones de lo que podría ser que en el verdadero presente dionisíaco. Si experimento las posibilidades de lo sensorial, es precisamente en tanto estas son subjetivas, no son algo que me acabe formando a mí tanto como yo las constituyo a ellas al percibirlas, y como en busca de su ambigüedad deconstruyo la coherencia de la Realidad preconcebida. Sí, yo soy incluso antimundano, y en ese sentido podría ser, en la práctica, más nihilista que Nietzsche.

domingo, 24 de febrero de 2013

A favor y en contra de los derechos de autor

Habrá usted notado, amable lector, que ya hace un tiempo a la derecha de este blog se sitúan algunos anuncios comerciales. Si aún está aquí es porque los anuncios son lo bastante discretos, o porque usted en general no tiene problemas en aceptar que vive en una sociedad capitalista. Por mi parte creo que es una de las soluciones más balanceadas en las que tanto usted como yo podamos sacar mayor provecho de este blog. Si albergo la remota esperanza de ganar un par de centavos, no sentiré que mis horas tipeando esto sean un completo desperdicio o un acto meramente metafísico; pues si fuera realmente cuestión de satisfacción personal, preferiría quedarme las cosas para mí mismo. Para usted, sin embargo, los anuncios significarán que tendré una razón más para mantener esto blog activo y así usted podrá disfrutar contenidos más a menudo que antes, pero aún sin gastar un centavo.

Ya ha pasado tiempo desde que el debate sobre los derechos de autor pasó por su punto álgido a nivel internacional, y preferí no declarar un juicio definitivo porque hay gente que habla con tanto más fundamento y conocimiento de causa como por ejemplo Hans Rothgiesser. Aun así me he hecho muchas ideas al respecto, incluso si son tan solo ocurrencias. Mi situación pareciera tener la particularidad de que soy tanto autor como consumidor, con lo que no puedo tomar partido por alguno de los dos bandos enfrentados... ¿Pero es que acaso los demás autores, directores y dibujantes del mundo no leen textos en línea ni ven películas en el youtube?

En Alemania la ley contra la piratería sí es más o menos efectiva, a diferencia de Lima en la que es pura payasada. La venta de copias caseras de CDs y DVDs es inexistente. El youtube tiene muchos links bloqueados, incluso algunas cosas que fueron subidas por los mismos artistas pero cuyos derechos están registrados. Dicen que es ilegal usar torrents y que de vez en cuando la policía rastrea al azar los nombres de los archivos que se están descargando. Incluso así, yo por mi parte sigo con la tradición sudaca, con la mentalidad de que el internet lo puede todo y que no sería capaz de pagar por información o por "propiedad intelectual", por "contenido". Por supuesto sí gasto mucho dinero en libros, en comics en formato impreso y pago mi entrada al cine, pero no me acostumbro a la idea de pagar por descargar algún archivo "legalmente" o siquiera por un disco que igual acabaré poniendo en mi laptop. Es demasiado inmaterial y efímero como para sentir que justifica gastar en ello.

La costumbre de no pagar por contenido también tiene que ver con que en Perú la mayoría de contenido sigue sin ser accesible de forma legal. Las buenas películas nunca llegan a los cines, conseguir un libro específico es todo un hallazgo y los CDs se venden a precios francamente estúpidos.  En Alemania muchas de esas cosas sí se pueden conseguir sin tanto problema, pero también quedan las que no.

Restringir los canales por los cuales se pueden compartir bienes inmateriales no solo es defender los intereses de los autores, de hecho significa limitar la difusión de muchos creadores que usarían estos canales para darse a conocer. También permite restringir y censurar cualquier expresión libre. El control selectivo o metódico de esta clase de canales significa la destrucción de todo progreso comunicacional que significó el internet. Por supuesto, la regresión a la época en la que solo existían unos pocos canales que podían ser todos controlados por el gobierno es algo muy deseable para el imperialismo.

Por otra parte, la peor consecuencia de lo opuesto sería que todos nos acostumbrásemos a jamás compensar los bienes intelectuales de manera alguna, a leer solo lo que se encuentra por ahí en wikipedia y en los blogs o que se puede descargar gratis en pdf. Esta consecuencia no sería tan nefasta si no hubiese autores que le siguen el juego, resignándose a que así al menos serán leídos sin pagarle a una editorial, aceptando que su arte no vale nada. Trabajando gratis solo se devalúa el trabajo de todos, se logra que, en general, el arte de todos no valga nada. A la larga solo existirían fan fictions escritas de pasada por adolescentes aficionados en foros, no volvería a surgir una sola obra a la que el autor dedicase más que una fracción de su tiempo libre. Excepto, claro, que quedan siempre los mártires. Los mártires siempre han gustado, porque trabajan gratis.

Fue precisamente ésta una de las razones por las que me da esperanzas encontrarme en este lado del planeta, porque aquí, en cierta medida, no solo se limita el consumo mediante los derechos de autor, sino que los autores de verdad tienen ciertos derechos. El escribir, dibujar, filmar o cantar, de vez en cuando puede ser algo más que una "brotlose Kunst" (un arte sin pan), y eso incluso sin ganarse un nóbel ni acostarse con Baily. No se cae necesariamente en la situación en la que el autor, tras años de esfuerzo invertidos en la creación, debe además pagar al momento de aportar su propio trabajo, por la remota esperanza de que este sea leído por alguien más que el vecino de la tía y, si se sigue las ventas de cerca, recuperar un poco del dinero malgastado. Aquí existen algunas editoriales que apuestan por los autores. Los autores que escriben en alemán, claro, con lo cual aún me tomará un tiempo tener un producto presentable.

Se me ocurrió por un momento publicar mi segunda novela castellana en formato de e-book... ¿Pero quién rayos pagaría por un e-book, para colmo en Latinoamérica? Algún huachafo que tenga kindle, quizás. Yo jamás compraría un e-book, ni allá ni acá. En general, el un autor que quiera cobrar por cada persona que lee su obra en épocas que todo se copypastea de manera orgánica o viral, pero siempre inevitable, resulta un megalómano ridículo. Creo que las leyes de propiedad intelectual como tales pertenecen a una era pasada, pero los derechos de autor aún son necesarios para que puedan existir autores. Quizás sería más lógico cobrar como lo hacía Lope de Vega al momento de entregar su manuscrito para la primera edición y luego dejar que se difunda solo, así incluso los autores prolíficos ganarían más que los one-hit-wonders. Los anuncios publicitarios, como en este blog o como en Spotify, también parecerían una solución razonable.


Pero como decía, en verdad no sé nada de economía, son solo ocurrencias.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Chistes en serio

La cosa con los comics es cada vez más seria. La verdad, yo no quería dedicarme del todo a eso, ya saben que me interesan igual o más los libros prohibidos y los muertos vivientes, todos esos rollos decadentes del siglo XIX. Pero si mi carrera de literatura se centra en el siglo XIX, ¿a qué rayos me dedicaría hoy en día? Ser un muerto en vida suena interesante, pero ser profesor toda la vida podría no serlo tanto.

Involucrarme con los comics a la larga, en cambio, podría conectarme con una industria viviente, bullente, en el peor de los casos debatir sobre obras siempre nuevas y, si caigo en alguna esquina del planeta donde el medio aún está estigmatizado, luchar por desarrollarlo, no por difundir cultura antigua, sino por abrir paso a un futuro aún por escribir.

Aquí al medio le queda ya muy poco de su antiguo estigma. Una chica que me ve con el libro de Scott McCloud bajo el brazo podrá aún decir "Qué monada", pero las facultades humanísticas ya tienen el tema bastante integrado y a Alan Moore y Frank Miller como referentes indispensables por todos lados. De hecho, este semestre discutiremos sobre Watchmen como parte del syllabus de dos seminarios.

El uno es, evidentemente, un seminario sobre comics. Decir seminario también es relativo, es lo que se llama aquí un "Blockseminar", donde todo va en bloque y en total solo dura dos fines de semana. La primera mitad es en gran medida un curso en el que tres profesores alternantes de distintas especialidades explicarán los fundamentos para comprender el estado actual de la discusión. La segunda parte será un coloquio con invitados de toda Alemania, al parecer los mayores expertos que hay por aquí. El eje temático, que justifica el tratamiento interdisciplinario, es la intermedialidad, la adaptación de la literatura al comic o del comic al cine o al anime o al cosplay (sí, estos últimos ejemplos también se mencionaron en el syllabus). La bibliografía no incluye a Daniele Barbieri, cuyo libro quisiera poseer hace mucho tiempo y que desde el título anuncia una importante hipótesis: "Los lenguajes del comic" - la historieta es en sí una amalgama de distintas artes que nos habla desde las más distintas direcciones, pero además de combinar imagen y palabra, también como narrativa visual o en su montaje trasciende todo lo anterior.

Por otra parte también leeremos Watchmen en un seminario mucho más exigente que el anterior. El profesor Hans-Joachim Backe (o Hajo) hace ya un tiempo es conocido por tratar esta clase de temas y sus cursos tienen inmensa demanda. Las plazas se llenaron rápido y tuve que aparecer sin inscribirme en la puerta del salón para preguntar si acaso no les sobraba un asiento. El título del seminario es "Del héroe mítico al superhéroe", y se trata de una revisión bastante abarcadora cuya segunda mitad profundiza en cultura popular contemporánea pero que, necesariamente, debe empezar desde La Ilíada y el Cantar de los Nibelungos para que las cosas se hagan en serio. Por otra parte culminará con Watchmen y, por si fuera poco, Sucker Punch. Cada alumno debe además hacer una exposición, lo cual al yo aparecer de improviso me tomó bastante ofuscado, pero al final decidí participar con la película de Shoujo Kakumei Utena: Adolescence Mokushiroku, para que no falte una cuota de manga y anime.

En la biblioteca de la universidad también hay una sección bastante seria de comics. Están Robert Crumb, Neil Gaiman, Hugo Pratt, Calvin y Hobbes, junto a todos los imprescindibles de Europa y América. Por supuesto la gran omisión es Osamu Tezuka: a los alemanes aún queda por expandir más las miradas hacia oriente.

sábado, 14 de agosto de 2010

Sueño y realidad

Yukio Mishima cuenta de la disciplina budista de soñar flores más grandes y complejas que cualquier ciudad terrenal. El poder de la mente en su verdadera capacidad sólo puede ser conocido por ella misma.
La religión del sueño y el arte del sueño se vuelven uno mismo si antes ya hemosaceptado la religión del arte. Hay muchas promesas en lo desconocido, en el mundo ajeno al de este momento. Pero cada sueño es un mundo propio, un mundo ingénito que es eterno mientras dura, y los otros sueños para el sueño son sólo sueños. Queda suponer que la coherencia del despertar es ese sueño mismo, que en cada despertar cambia y con cada nueva ocasión vuelve a parecer completo, verdadero, una vida entera lo que sólo ha sido una construcción inmediata, compulsiva, desesperada y accidentada en base a retazos de muchos sueños muertos. La realidad sólo es un sueño.
La realidad está en el sueño, porque por más veces que se despierte, un sueño nunca es sólo un sueño y todo lo visto, todo lo pensado importa, porque cada memoria es una cicatriz y todo recuerdo tiene un peso.
Quizás el sueño es la realidad. La promesa del cuerpo astral, de la visión reveladora. Incluso al despertar, ¿cómo saber que lo que vivimos al otro lado no ha sucedido o sucederá? Si el mundo de este momento es tan incierto y pasajero, ¿no será un poco más seguro creer en el otro? Dicen que soñar en color es un signo, pero podría también soñar que sueño la realidad, sin soñar la realidad misma. Si el vampiro es un cuerpo astral, el sueño también es su realidad.
El sueño crea la realidad. La dificultad de alcanzar la meta mantiene viva la esperanza. Aún me queda por experimentar el sueño lúcido, y en el sueño pasajero que es todo mundo, experimentar es lo único real.

jueves, 14 de enero de 2010

Reformas de sangre

A la dirección de la Academia Cross
¡No somos astronautas! ¡Somos depredadores!
No podemos tolerar que nos sometan a un modo de vida de renunciación y sacrificio, que la única respuesta a un conflicto bilateral sea la reducción de nuestra esencia y dignidad. El humano es por naturaleza presa y sacrificio, no se generará ningún balance al invertir la esencia de las especies. Hasta que lleguemos a un acuerdo en términos de igual limitación, los vampiros debemos también volver a nuestro ser original.

A los elders y sus bloodlines
Nuestra raza no nace de la carne, despierta a la muerte por la sangre. Más allá de la muerte, en el seno de la oscuridad, más allá de lo humano, ya no existe quién nos quíe ni nos pueda decir qué somos, la única verdad es la bestia en nosotros y lo único que tenemos para sobrevivir es el vago recuerdo de los mortales que alguna vez fuimos. Por vieja o pura que sea la sangre de un elder, él tampoco tendrá respuesta a lo que sucede, si es que somo espectros, enfermos, malditos o demonios, o si es que siquiera ellos son lo mismo que nosotros. Más allá de la muerte, lo único común que aguarda a todos es la desesperación y el desconcierto que se bifurca en infinidad de caminos irreconocibles. Y el que aún busque una familia en la muerte sólo anhela recuperar su fenecida vida humana.

...hay que volver a Anne Rice, sin duda.

martes, 10 de noviembre de 2009

Improbable futuro galáctico

La señora de largo cabello gris lleva una banda roja y una gema en su frente, representativas de alguna cultura extraterrestre. Usa lentes, aparenta alrededor de los 70 y viste un uniforme azul de la federación galáctica. Y está aquí, en la decadente y terrenal ciudad de Lima, ahora, en un día lluvioso de noviembre del 2009 que en nada se parece a las fantasías de odiseas espaciales proyectadas para hacía ocho años. Aunque, claro, tampoco es realmente un día cualquiera en un lugar cualquiera: en una convención de frikis, incluso esto es posible. Yo todavía me predispongo a cuestionar el optimismo de los treckies desde la historia reciente, insistir en la crisis cultural que se da en base a un mundo globalizado donde el concepto unidireccional y alejandrino de civilización se cae a pedazos. Sin embargo, lo admite de entrada. Es improbable. Improbable, sí, pero nunca imposible. Definición particular de la ciencia ficción que podría considerar para mis experimentos steampunk, los cuales sí son bastante imposibles e incluyen una consideración metafórica de las doctrinas esotéricas más allá de su impacto a nivel espiritual. Claro que lo difícil está en poder evaluar las posibilidades. Por otra parte, resalta que la ciencia ficción, al abrirse hacia el futuro y lo desconocido, genera tolerancia y disposición a comprender universos alternativos, culturas alienígenas y tantas otras cosas. Quién sabe, la verdad. El conocimiento nunca es suficiente, se trata de una actitud de base, de un punto de partida en la perspectiva. Volviendo a Alejandro Magno, si bien aceptó acrisolar e incluir las costumbres de algunos de sus súbditos conquistados, no deja de ser el padre de la helenización, el primer gran imperialismo de occidente: ningún imperialismo más monstruoso que el de la razón occidental. Y aún así, el sacar cara por un pueblo extraterrestre ante un planeta lleno de terrícolas, el estar dispuesto a pensar más allá, sea en la dirección o con la apertura que fuere, todo ello marca un quiebre galáctico impresionante y un valor inmenso.

http://fatimarodriguezserra.galeon.com/stfans.html

jueves, 15 de octubre de 2009

Como arriba, abajo

Amplio y diverso el tema de la reinterpretación actual de las leyes alquímicas. Hay muchos lugares donde está y no debería, y otros donde ha sido olvidada y podría ser aplicada con mucho provecho.
La idea es esta: existen diversos niveles del universo, la relación entre dos de estos niveles se describe con los términos de macrocosmos y microcosmos. El microcosmos, en principio, es un reflejo del macrocosmos y todas sus partículas tiene un ordenamiento simétrico a este. El macrocosmos más amplio que está a nuestro alcance es por supuesto el espacio exterior, de cual el microcosmos de nuestro planeta tierra sería un reflejo, por lo que observar las estrellas permite predecir el futuro de la tierra. A la vez, estos órdenes se ven también reflejados en el microcosmos de la estructura de la materia, por lo que los principios místicos astrales se pueden reconocer en los principales elementos alquímicos. Y ante esto resuena también la estructura del cuerpo humano, y el cuerpo en su totalidad a su vez se refleja en la mano del mismo, permitiendo la quiromancia. Todo esto en su conjunto, finalmente, explica por qué la piedra filosofal en los metales acaba siendo lo mismo que el elixir de la vida en la medicina: si la estructura es la misma, encontrar algo en un plano funcionará para todos los demás.
Por supuesto para crear una ciencia empírica que se acercase a los objetos de manera objetiva, todos estos dogmas tuvieron que ser abolidos, y sabemos que lo más razonable es ir de la parte al todo siempre con conclusiones provisorias en constante revisión. La moda en las humanidades, sin embargo, es mezclar de todo un poco, y si funciona para explicar la sociedad, también funciona para la literatura y las artes plásticas y la lingüística... La verdad ya no estamos como para creer que cosas distintas en sustancia y naturaleza pueden funcionar de la misma manera. Lo que resulta de todo esto es un método burdo y superficial, que pierde de vista todo detalle del objeto que analiza, perfectamente miope.
Por otro lado, hay mucho que reconsiderar respecto a esta ley. Acaso la posibilidad más interesante sea reinterpretarla desde una base nietzscheana, aunque esto revertiría el orden de las cosas: Como abajo, arriba. El mundo, después de todo, no es más que un mero reflejo de mi punto de vista y solo existe en la medida en que yo lo concibo. El cuerpo, las manos, las estrellas, todas esas meras palabras que ordenan el caos de sensaciones, se deben entonces principalmente a mi estructura mental, o a la que habré consentido de absorber dócilmente, si soy el último hombre... Fuertes las conclusiones que se pueden sacar de ahí para la relación entre una vida espiritual y práctica. Suelo pensar que es precisamente en eso en que consiste la magia, en reestructurar la realidad desde su origen que es el ojo.

lunes, 5 de octubre de 2009

Placer, trama, significado y goce

El placer del texto barthesiano, en la medida en que constituye un juego de referencias cruzadas y de alternancia entre las múltiples resoluciones posibles de un teXto, puede también ser una forma de goce literario, en particular el que se da en obras vanguardistas y posmodernistas donde el lector es el protagonista cuya acción es desentrañar algún sentido posible al caos de sensaciones.

El goce, en general, es la razón por la cual el lector lee el texto, y que puede ser muy diverso y muy a menudo no tenido en cuenta, por evidente que pareciera. Después de todo, un lector escoge la novela de detectives con ganas de ejercitar su mente o por morbo en las descripciones de los asesinatos y la ilegalidad; escoge la comedia para reírse y, muy a menudo, para reírse de alguien en particular; escoge el ecchi para pajearse, aunque fuera mentalmente. Los medievales, por su parte, eran plenamente conscientes de que el significado y el goce del relato estaban completamente disociados, la trama fluía por en medio de ambos de forma balanceada, y no estaban en lo absoluto preocupados por el placer barthesiano. Críticos modernos, en cambio, tienen gran cantidad de instrumentales, escalpelos y pinzas para entresacarle significados al texto, cauterizándolo, psiquiatrizándolo, aplastándolo como se debe a toda cochina cucaracha pequeñoburguesa. Sin embargo, los más afanosos pierden por completo de vista si es que esta cosa que descuartizan tenía siquiera trama o alguna cosa para poder llamarle literatura, si es que había algún personaje que quería hacer algo, o de qué trataba... Al fin de cuentas, tras catalogar sus huesos, todos los pedazos de carne se ven exactamente iguales: son textos, discursos, producidos por sujetos, y con lo patético que se ve ahora ese cadáver, lo único que puede valer es el lugar de enunciación.
Un texto nunca existe gracias a su significado, sino siempre por su goce. Quizás a esto se refería Susan Sontag.

Queda aún una pregunta de base: ¿el goce no es enteramente cultural y subjetivo? ¿Existe alguna remota posibilidad de buscar un goce inmanente o interpersonal? El constituirlo como teoría sólida requeriría un estudio de un amplio muestreo para buscarlo como elemento estructural. Se buscaría alguna señal del "lector ideal" en el texto mismo, quizás del tipo de imágenes y valores sobre los que volviera constantemente.

martes, 4 de agosto de 2009

Oblivio

Habría que considerar por un lado la arbitrariedad y falta de garantía que en el fondo amenaza a la antigua fe en la selección popular y el pozo del olvido. ¿Realmente el pasar la "prueba del tiempo" demuestra gran cosa? En todo momento se ha visto que no hay mucho que reconocer a los gustos generalizados. ¿Cuántos grandes artistas no habrán pasado desapercibidos en su época, para no ser luego vistos nunca más? La tan mentada inmortalidad es totalmente azarosa. Si existe una selección, esta es hecha por la sociedad en su conjunto, por ningún individuo autoconsciente, por lo que los relatos inmortalizados contribuyen al refuerzo de las normas sociales y el interés colectivo, nunca al verdadero beneficio de ningún individuo verdadero. Por supuesto, la sociedad también va seleccionando métodos y recursos narrativos poderosos que le son útiles para volver su normativización más convincente. La forma del mito es poderosa, su contenido, siempre inhumano.
La academia sería la encargada de recordar las viejas artes frente a los constantes cambios de la moda. Sin embargo, una academia que se precie de estar al día y acaba por tanto enalteciendo las vanguardias frente a las viejas artes obsoletas, entierra en su patio trasero, quizá entre sus profesores menos apreciados, los complejos secretos de las artes perdidas. Y si a alguien se le ocurre desenterrarlos alguna noche en secreto, acaso podría aparecer ante el mundo como trayendo ideas de mundos remotos, que en cien años nadie ha visto ni nombrado. En la academia quizá sería reconocido, aunque no comprendido, y los llamados sabios ocultarían su ignorancia bajo el desprecio que no surge de otro lugar que la propia vergüenza y el miedo a lo desconocido. David Lozano también decía que los jóvenes actuales no saben de mitología. Quizá en el fondo cada generación es un universo nuevo y paralelo y la acumulación de conocimientos existe quizás al fondo de un baúl polvoriento, pero en ningún espíritu humano.
Por otro lado, hay cosas que yo mismo olvido, o algo por el estilo... ya se me olvidó.

lunes, 13 de julio de 2009

La señal de la cruz

Un documental en torno a la revolución sexual me hace reconceptualizar los límites entre lo erótico y lo tanático, pues mientras los especialistas de este programa comprenden el regreso de lo tanático en la cultura pop estadounidense como resurgimiento del oscurantismo, puede también concebirse como una reconstrucción invertida de los modelos antiguos. Muchas cosas en el satanismo son ecos, sombras oscuras del cristianismo, pero si es que en este caso hay un regreso al apariamiento entre el sexo y la muerte, este no deviene en un miedo al sexo sino más bien en un amor a la muerte. De hecho, el poder del espanto está en usar los símbolos negativos creados por el mundo conservador y oscurantista, el tomar como propia, como arma eso que ellos pretendían utilizar para repeler y prohibir. El problema es que, al dejar de estar prohibido, el satanismo como tal dejará de tener cualquier efecto impactante, al menos sus símbolos resultarán futiles y obsoletos junto con los de nuestros enemigos, con los que estamos íntimamente ligados y hermanados.
Por otra parte, es desde siempre y en casi todos los sentidos imposible oponerse del todo a todo el cristianismo, pues con la cantidad de cambios históricos el cristianismo acaba pasando de un lado a otro, totalmente contradictorio, y finalmente es opuesto a sí mismo en muchas ocasiones, y si no nos identificamos con el amor universal de jesucristo superstar, podemos bien apostar por la mortificación y castigo teutónicos. En verdad, cualquier cosa se puede justificar bajo la señal de la cruz.

I N - H O C - S I G N O - V I N C E S

viernes, 8 de mayo de 2009

Meiji-Mishima-Showa

En el fondo no sé cómo pensarán los japoneses su historia, pero mi interpretación personal de los hechos me lleva a considerar que quizás el verdadero trauma nacional siga siendo la renovación Meiji, el choque con occidente y la pregunta de qué hacer frente a este nuevo mundo, cómo integrarse a él sin que nos devore. Quizás eso también se refleje en el odio e injuria gratuito de Mishima hacia el cristianismo, una religión que en Japón nunca pasó de ser extremadamente minoritaria y que más bien podría estarse asumiendo como el deporte emblemático del decadentismo, sin pretensiones de causar algún efecto sobre la realidad. Una ambigua recepción de una tendencia occidental que en el proceso de digestión pierde referentes. Por otra parte, Meiji tampoco introdujo el cristianismo como tal, sólo el positivismo, aunque no sé cuál es peor. En cualquier caso, las preguntas que plantean estos cambios son tan grandes que opacan cualquier cosa. La guerra era tan sólo un intento más por responderlas, pero perderla no cambia mucho. Muy a diferencia de Alemania e Italia, saber que conquistar el mundo tampoco es la respuesta simplemente nos deja donde empezamos y hasta la fecha los japoneses aun siguen con la duda que es la de hace 100 años, no la de Hiroshima ni mucho menos. Eso explicaría varias cosas pero, en el fondo, es sólo mi interpretación.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Sócrates y Makoto Shishio

Sobre la ley del más fuerte, creo que los argumentos fundamentales para esta discusión siguen remitiéndose a Sócrates, pues poca filosofía posterior es lo bastante dialéctica como para considerar la posición opuesta y se empoza casi en su totalidad en dogmas cristianos o anti-cristianos. Considerando, pues, aquel diálogo con Calicles en casa de Gorgias donde nuestro filósofo sostiene que, si los más fuertes tienen derecho a más, entonces también hay que considerar que las grandes masas y mayorías son más fuertes que cualquier individuo, que por tanto es, al fin de cuentas, justificado el derecho mayoritario y la democracia que reune a individuos débiles y mediocres en una masa fuerte; vemos que así también se justifica y sostiene el cristianismo y otros utilitarismo, donde el más hábil y valeroso es más bien castigado a trabajar el doble que el mediocre e inútil. Frente a esta paradoja cabe, sin embargo, volver sobre otro argumento del mismo Sócrates, enunciado más temprano en el mismo diálogo: le dice Sócrates a Polo, pues, que el poder sólo es tal en la medida en que uno puede utilizarlo verdaderamente para cumplir sus metas, que por lo tanto alguien que tiene poderes ilimitados que rebasan su capacidad de juicio y criterio no es en verdad poderoso, pues acabará únicamente perjudicándose en el uso de armas que no sabe controlar. Cabe ver cuán cierto es esto para las masas, que incluso por lo general sólo funcionan como masas en la medida en que carecen de su conciencia de masa, mostrosos ríos de mugre acéfalos, el leviatán de Hobbes. La masa no es poderosa, en todo caso es un poder, por tanto poderoso es el individuo consciente y escaso que domina la masa. La ley del más fuerte recupera su coherencia interna, al menos por ahora.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¡Realmente fantástico!

En una lectura estructuralista tradicional, lo fundamental es el análisis en la medida de la explicación de la relación entre las partes de un todo. Para esto, es fundamental que este todo esté claramente delimitado; por ende, es determinante el final. Sin embargo, en una serie larguísima o cualquiera que resulta en cierto grado episódica, es posible también leer la obra sin leer el final (el final que gran parte de los espectadores nunca llegan a ver, que quizá los autores no esperen que sus espectadores vean, que es perfectamente dispensable para el común y razonable disfrute y comprensión de 90% de la obra). En ese caso, se trataría más bien de una lectura intratextual episódica, donde cada episodio se superpone al otro y crea un architexto, mucho más relevante que la posición de la totalidad de este texto frente a un architexto externo. El final, después de todo, tiende a ser lo más fuertemente diferencial de una obra frente a otras, pero el espectador no ve la obra por su final, más bien todo lo contrario, sigue el relato interminable por lo que le ofrece la jornada, por lo que ya viene descubriendo. Claro, también por lo que espera descubrir (Héroes), en la medida en que esta es creada por los episodios anteriores, no realmente por lo que vendrá al final. Quizá en verdad sea mucho más fascinante en la medida en que estas interrogantes no se resuelvan completamente sino que se refundan constantemente en interrogantes nuevas, que no nos dejan cerrar la historia.

sábado, 8 de noviembre de 2008

La estructura vacía

Levi-Strauss se queja de que la aplicación de su método estructural al análisis de textos literarios carece de rigor, pues no procede, a diferencia de la antropología, en un ir y venir entre la realidad social y sus símbolos, sino que se queda en los meros símbolos mismos, se limita a leer el texto mismo fuera del cual pretende que no existe nada. ¿Pero qué existe para el texto fuera del texto?
Quizá alguna relación guarde esto con la idea de los monjes medievales que acabaron incorporando fórmulas astrológicas y alquímicas a la angelología, según los más críticos con el mero fin de oscurecer la doctrina dominante y alejar los códigos del poder de la mayoría no iniciada. Finalmente, un caso más de hermetismo. ¿Podría al fin de cuentas la magia no ser más que toda esa maraña de laberintos insondables tras los cuales el poder se vuelve inalcanzable en un estudio infinito? Resulta más que coincidencia que justo acabe de leer "La muerte y la brújula".
Donald Keene sostiene por su parte que el excelso arte del Nougaku, tras un tiempo en las cortes de shogunes que lo usarían principalmente para legitimarse como élite intelectual además de guerrera, se convirtió en un mero "juguete académico", de piezas que sólo se relacionasen entre ellas y carecían de significado y vida. En verdad dudo que sea pertinente para el caso, pero el término es muy interesante. Cuán frecuente es, en verdad, esta situación hasta la fecha, donde al fin de cuentas las obras no se valoran por lo que tienen de apasionantes, sino fríamente desde cómo confirman cierta teoría politizada y los intereses de algún subgrupo de críticos. Esto nos ofende sobre todo cuando viene desde el grupo opuesto.
Desde otro punto de vista, es difícil pensar en algo más bello que la absatracción total y la abolición absoluta de las fuerzas determinantes de la vida y la naturaleza, en un juego de engranajes que tiene sentido sólo para sí y no se subyuga a ninguna utilidad. Finalmente, toda utilidad se subyuga a alguna imagen abstracta y fantaseada, a algún juego inmaterial que decidimos o inconscientemente aceptamos acatar como el eje de lo existente. El punto de partida siempre es arbitrario y sólo puede justificarse en el amor subjetivo.

martes, 28 de octubre de 2008

El Diablo y los demonios

Dice San Agustín que Dios no creó el mal, sino que este es apenas la carencia del bien de Su perfección. Está aquí implícito, primeramente, el hecho de que todo aquello que se aparta de la perfección de Dios es en Su concepción maligno, que por ende mientras Dios y la realidad son una (aunque halla varios caminos para llegar a Él que concuerdan todos en Su unidad), las desviaciones son muchísimas, incontables, infinitas. A diferencia del Diablo único que concibiera LaVey y era necesario para fundamentar una iglesia (cuya página por cierto volví a ver hace poco y recordé por qué en un principio me pareció un ridículo, lo cual no obstante no tiene por qué ofuscar su teoría siempre y cuando la desliguemos de su práctica como persona), en relación con la curiosa paradoja del juego donde Diablo es nombre propio de un demonio más, yo planteo así la demonología como plural. Los demonios son como aquellos surcos negros carcomidos de termitas en las páginas del libro, pero como si estas carencias, estos huecos, adquiriesen por la gracia de nuestra todopoderosa concepción una calidad positiva. Aparece entonces la noción de cuán crucial puede ser el tema de la calidad positiva en asuntos teológicos, y de lo arbitraria que ha desmotrado ser esta desde que se plantease la idea de la diferencialidad. ¿Cómo se relaciona, en verdad, el poder reconstructor y dador de sentido del Übermensch logos, opuesto a la existencia de una archee apeiron inefable, con el tema de lo que está y no está, las presencias y carencias, si puedo tanto leer como activo el blanco como el negro? Pero si aun hablamos del apeiron contra el logos, entonces queda patente la relativa impotencia de la archee en la medida en que ha permitido surgir a este opositor que es el innegable punto de vista cogital, que el hecho de que haya existencia alguna se debe a que hay orificios y parcialidades y así deseo, y aquel orificio por el que surge el yo y el deseo opuesto a la necesidad imperativa para así quebrar el edén, ese es el demonio al que yo llamo Lilith.

viernes, 17 de octubre de 2008

Arte y cultura

Reflexionando sobre cómo haré para al fin ganar un concurso de cuentos, llego a la conclusión muy evidente de que mi narrativa no satisface los gustos del crítico promedio. Por un lado, está claro que en Latinoamérica se cultiva y exige persistentemente una cada vez más decrépita y absurda tradición realista que gracias a su endogamia está dando engendros de lo más deformes que justifican su existencia sólo por representar malamente cierto año en el que fueron escritos. Pero claro, supuestamente es una muestra de cultura el saber lo que sucede con nuestra sociedad, incluso si demostramos que nadie sabe nada mediante nuestra propia ignorancia, son cosas importantosas de las que estamos obligados a hablar todo el tiempo, aunque no vallamos a hacer nada al respecto y los grandes narradores representan la mediocridad con más mediocridad para convencernos de que nunca podremos hacer nada y lo mejor es quedarnos de brazos cruzados. Y si no conoces la realidad de este país porque para tu desgracia eres del Curdistán o quizás sólo de la Guyana Francesa, pues no nos sirves para nada.
Hay, sin embargo, uno que otro narrador que ha logrado sortear los parámetros del utilitarismo marxista y dispensar de él por completo (en todo caso, los críticos buscarán escusas a posteriori de cómo esto sí es socialmente determinado y útil). En esos casos, sin embargo, se rescata el relato en base a su valor histórico (cosa que también ha venido sucediendo con El Empalador, por cierto, aunque ni siquiera ha logrado salvarse tanto), de la erudición que demuestra el escritor en materia de cultura occidental. Incluso entre muchos vanguardistas, la anciedad de influencia plaga los textos que pretendían liberarse de toda atadura pasada de una inmensidad de bichos mitológicos en negativo, de gigantescos pesos enciclopédicos de occidentalismo (tantísimas Marías de Mayakovsky, de Huidobro). Recuerdo ahora que antaño, en mis tiempos más vanguardistas, solía tener al arte por antónimo de cultura, pues la cultura es todo ese bagage milenario que define a un grupo humano cerrado, con una identidad colectiva, y le permite explotar a sus miembros y atacar a sus enemigos; el arte sería, según algunos, algo creativo, algo relacionado con la libertad. En base a esto habríamos de comprender cómo gran parte de los eventos literarios oficiales son culturales, y no artísticos.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Beat

Hoy me siento beat. Beat, como beterraga. Beat como golpeado, vencido, hecho mierda. Sé que suelo quejarme con demasiado facilidad, pero también he recibido el título desde afuera, en el aeropuerto, cuando por tercera vez en mi viaje por los yunaites me tocó que me desarmaran las maletas y manosearan hasta el trasero por selección aleatoria y purísima coincidencia o, quizás, por ser un sudaca con cara de osama. Habría dormido unas cuatro horas la noche anterior, después de empurjar una enorme cantidad de cosas dentro de mis maletas superhichadas en las que ya no lograba descubrir más recovecos para no tener que botar más objetos además de la ropa y libros y cuadros que tuve que dejar botados: dejé el retrato de un esqueleto colgado en el ropero, y un gran paquete en la calle diciendo "Art, please Thrash" (sic, con la h ahí donde sólo va en el métal). La casaca más gruesa la llevé puesta para que no ocupara más espacio, por más que fuera ya plena primavera. Salí apurado sin comer nada y la "limmo" (la camioneta esa) me dejó en una esquina bastante remota del aeropuerto, así que tuve que arrastrar un par de maletas que luego descubrí que tenían un sobrepeso que me costaría 20 dólares, y sudando con la casaca antártica encima. Y luego eso, con lo apretujadas que estaban las cosas que llevaba en la mochila los wachimanes que las revisaban se tomaron un buen rato en desencajar y volver a encajar todo mientras me preguntaban tonterías que yo respodía sin aliento, ojeroso, con la mirada desviada y con el temblor de manos que nunca me abandona, para distraerme del hecho que les pasaban pañitos detectores de droga a todos mis objetos. Cuando estaban por terminar se quedaron mirándose largo rato, indecisos.
-Errr, dunno. What do you think?
-Well, I guess...
-Ok man, go. But get some breakfast, dude. You look beat.
Beat, como la generación Bukowski, como el mismísimo Jack Kerouac. Beat, dice Kerouac, como beato, beatific, como un bonzo y un haijin, como Basho. Yo también me he sentido hace tiempo un monjebasho como Jack Kerouac, sin lugar donde quedarme más que la zanja al medio de la carretera, haciendo ciudades enteras a pie, comiendo el menú más barato por el camino cuando es inevitable comer, no porque no pueda sino porque no me da la gana, porque mucho más importantes que estar cómodo es llegar lejos y vivirlo todo. Recuerdo que me sentí así cuando estaba en Binghamton, en un Motel donde sólo les quedaban suites matrimoniales para fumadores, carísimas, un cuarto enorme con una cama enorme y muchos cachibaches que en la vida usaría. Me di cuenta de lo insufribles que me son esas cosas. Por otra parte, Jack Kerouac aun es un nombre propio, anecdótico. Basho ya tiene el nivel de abstracción espiritual para ser un adjetivo.Hoy me siento beat tras una vigilia de 24 horas, trabajando de trasnoche, dibujando historietas contra el tiempo, llegando tarde, dando exámenes durante horas de horas. Los objetos eluden la mirada y las palabras se derrumban a media frase, pero sé que al fin he recuperado algo de gusto por la vida, que ha sucedido algo lo bastante importante para sacarme de mi necrótica rutina aunque sea de una patada en la cara (aunque en verdad no hay manera mejor). Definitivamente un estado de superioridad espiritual, aunque no por ello un estado de lucidez o poético. Estar beat no ayuda para nada a escribir. Es un buen tema sobre el cual escribir, es una meta moral y estética, pero no ayuda en nigún sentido a ninguna forma de escribir... Yo sólo ando beat muy de vez en cuando, no me meto muchas cosas ni le veo a los ojos a la muerte muy seguido (una que otra vez, nomás, y no por estar beat), mis enfermedades crónicas no duran más de semana y media; no me jacto de alcanzar la beatitud de Jack Kerouac.

martes, 5 de agosto de 2008

Disertación demonológica frente al paganismo

Anduve por ahí leyendo un relato sobre la historia de Lilith, escrito por un aficionado - ¿un aficionado? ¿acaso existen los profesionales que no sean pura pose? Yo tampoco soy más que un tipo que escribe. En fin, publicada de manera informal, casi a modo de fanfic, aunque escrita en un tono bastante formal, casi pretencioso, pero solo casi, y eso está muy bien. La forma de ensamblar las tan diversas piezas es congruente y demuestra erudición, la estructura del relato resultante es heterogénea e irregular, pero eso es parte del universo mítico. En cuanto a la materia, el "contenido", la parte menos fiel y por ello más interesante es la inicial, que nos liga al Tiempo antes de la luz, haciendo un puente con la Lilitiu cósmica mesopotámica, lo cual obliga al autor posteriormente a hacer más enmiendas interesantes en la posición y relación del dios padre.
Si bien estoy haciendo hincapié en esta parte desde el punto narrativo y literario, por otro lado muy distinto debería decir que no estoy tan de acuerdo. Ese lado sería el demonológico (planteemos una demonología científica análoga a la teología académica, pero superior en la naturaleza plural de sus entes). En la cábala, siendo creación de Dios y hermana idéntica de Adán, Lilith elige el camino de la desgracia por cuenta propia y es en su propio derecho la creadora de lo real y lo pecaminoso, encarna la verdadera libertad de albedrío la cual incluye darle la espalda a Dios y a su hegemonía mayúscula. Colocar a Lilith como precedente al dios padre y hablar de este Tiempo antes de la luz, sobre todo en la forma en la que es descrita aquí, pone a la oscuridad en lo que ocupara en el relato cabalístico el Edén, convierte al dios padre en el traidor y creador de la existencia, condenando nuevamente la existencia misma desde un architexto idéntico. Este dios padre que no es Dios, evidentemente tiene un contenido metafísico y espiritual muy distinto. Experimentarlo de forma trascendental no se deriva de la fenomenología del otro. Al fin de cuentas, parecería estar ahí solo por influencia de un monoteismo precedente, como personaje heredado y no autónomo. Así, pues, este relato se revela como intertextual y dialógico, por lo tanto mítico solo de forma limitada, pues no es un mito que en sí mismo constituya la realidad desde la base desierta, sino que se dedica a arreglar cuentas con un discurso recesivo. Es más que nada un metamito.
Esta construcción metamitológica se corresponde en verdad a lo que celebran los grupos autodenominados como paganos. Salta de entrada la cuestión de qué significa esta denominación si es que la palabra fue inicialmente acuñada por el cristianismo para designar a sus muy diversos enemigos. Lo pagano como tal surge entonces de manera necesariamente poscristiana, como una reivindicación de un complejo irreversiblemente digerido por la inquisición. Igualmente, metamitología contestataria, búsqueda de un pasado inexistente, aunque no quiere decir que no pueda conllevar a una fusión antihistóricamente congruente como en la gran era de los magos modernistas. En verdad, mucho mayor es el poder de una mitología futura.

martes, 27 de mayo de 2008

Teoría del caos

Vi hace poco un anime de esos ecasos, raros y extraordinarios que por regla suelen pasar desapercibidos, y que contra toda regla es bastante reciente (no es que todo lo pasado sea mejor, sino que suelen ser tan caletas que cuando los encuentro ya son viejos). Se llama Baccano y es otro interesante intento por representar narrativamente la difícil teoría de que "hay tantas historias como personas que participan en ellas". La historia principalmente sucede en 1930... o en 1931... o en 1742... todo depende de cómo se la mire. Una historia hecha pedazos que nadie ha podido comprender en su totalidad y debemos retomar poco a poco y en desorden, ensamblando las piezas dispersas que encontramos de la forma menos esperada.

Existe una antigua técnica sumeria, que para muchos es el antecedente de las naturalezas muertas, que permite la construcción de complicadas estructuras narrativas basándose sólo en la suma de determinados objetos que juntos conforman un todo.*
M.B.

Es una teoría un tanto posmodernista, pero de hecho es la que más me simpatiza de ese grupo. Otros resultados interesantes son las Flores de Mario Bellatin y el perturbador anime Boogiepop Phantom que sigue siendo uno de mis favoritos de todos los tiempos. De hecho, es fascinante notar cómo las cosas pueden ser distintas de acuerdo a cómo las juzgue, que en ese sentido cambian en la medida en que cambio yo. Sin embargo esta narrativa plural implica también la falacia de asumir que existe más de una conciencia íntegra, de lo cual me gusta dudar. En la práctica sólo hay un punto de vista concreto: el mío. En cierto sentido, estas historias estarían logrando mostrar una forma verosímil y nada despreciable de cómo se supone que funciona un mundo plural, ese que tan ávidamente ficcionan los pragmatistas, pero que también se presta a cientas de posibilidades.
La otra comparación válida e imprescindible es Anton Chejov y sus obras descentradas, expresa e ideologísticamente pluralistas, en las que tanto se precia de erradicar la acción y al protagonista. Obras alabadas porque rompieron con la sólida tradición aristotélica, por originales pero ¿acaso son mejores que las que lo precedieron? Una obra sin acción es una obra aburrida, simple y llanamente. Al final, por mi parte, arrojo a Chejov a la fosa común de los realistas que se empeñan en representar una realidad preexistente obedeciendo al positivismo, puros periodistas y antropólogos descarriados. El hecho de hacer algo original no garantiza nada. Algo experimental es eso: un experimento, lo cual implica que sus resultados son desconocidos y pueden tanto salir bien como mal. Salen mal mucho más a menudo de lo que se admite. Algo más respecto al aristotelismo: es totalmente cierto que estructura la realidad respecto a un esquema predefinido y comprensible, y que la realidad en sí misma trasciende este esquema y es, a fin de cuentas, siempre incomprensible. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir una historia incomprensible? Las historias son, finalmente, formas de comprender al mundo, de volverlo comprensible mediante esquemas parciales y provisionales. El mundo tiene el sentido que yo le dé.
Sin embargo la pregunta que surge del bodrio que es Chejov es ¿cómo hay historias como Flores, Boogiepop y Baccano, que no tienen protagonista pero son completamente cautivantes y trepidantes, cuya línea argumental de alguna forma se mantiene compleja y nítida? ¿Acaso la acción se vuelve la de Carol y el lector, protagonistas invisibles, en busca de reconstruir un mundo fragmentado? ¿Y no caerían los relatos de los Nyngeros, que tanto celebraba como individualistas, también como ejemplo de narración pluralista? Después de todo, la pluralidad implica la existencia de conciencias individuales, y al intentar enfatizar la conciencia individual por contraste con otras, se logra en verdad sólo una abstracción cubista que nos hace escapar en cierto grado de nuestra verdadera parcialidad. En ese sentido también, buscando perfeccionarse cada uno como individuo, los Nyngeros juntos acabaron creando al monstruo acéfalo de Maeglor muerto.

*"Existe" dice. ¿Existirá esa técnica? Con Mario nunca se sabe...