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Cónicas del Templo Negro

Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...

jueves, 12 de julio de 2007

2da presentación

Poco a poco estoy haciéndome de la ególatra costumbre de buscar mi nombre en el gooogle. Y así me encuentro con casos como este:
Roman dupa povestea lui Dracula, ambientat in Romania si Ungaria
Lol. Rumano.
Dato importante: El martes 17 a las 7:30 estaré presentando la novela en el Jazz Zone de miraflores, en el suche, un pasaje en La Paz a media cuadra de Benavides. Estará el director de cine Augusto Tamayo. Lo demás está por confirmar, viendo si me acepta Sergio Galarza u Oswaldo Reynoso, o quizás logro incluir un grupo metal. De todas maneras, desde ese momento ya estará a la venta la novela en las mejores librerías. Desde ya pueden encontrarla en Contracultura.
Por cierto, ya arreglé la primera post del modernismo que tenía problemas de html para Internet explorer. Ahora se puede ver el comentario y sale bien lo de la cursiva. Además, el nombre antes decía Paul Verlain y era Paul Valéry. Dos Pauls simbolistas con V son mucha vaina, pues.

lunes, 9 de julio de 2007

Mi tesis y mi Archienemigo

Así que, tras mucho trabajo, al fin acabo de entregar la última versión de mi tesis. Mi tema gira en torno al extravagante poeta Pierre Menard, disputado novelista. Muchos dicen que su novela es genial, aunque no creen que exista. Yo creo que su novela es muy real, pero el mérito de Menard no es el valor de la misma. El hecho es que Pierre Menard es el autor de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, allá por los años 1925 reconta aprox. Aun así, muchos de los críticos y todos los editores se rehusan a reconocer la autoría de Menard. Esto se debe principalmente a que la única noticia que tenemos de él nos viene de la inverosímil figura de Jorge Luis Borges. Por eso es que el Quijote siempre aparece publicado bajo el nombre de un tal Cervantes. En fin, yo creo que todo este dilema constituye una situación límite para la historia: aunque los críticos hayan intentado comprender a Menard en su contexto, su obra se resiste a toda historización y ordenamiento. Es, finalmente, una obra que aniquila la historia y contexto como tal. Paradójico el contexto modernista, que no es contexto.

Pero la verdad es que Pierre Menard me gusta, pero no lo amo. Hubiese investigado sobre otros autores más excelsos y menos reaccionarios, de no haber tenido un propósito mayor entre manos. En rpincipio yo quería hacer una tesis sobre las fanfics. Yo era fanficero (y ahora en cierta medida vuelvo a mis raíces). Pero de eso les contaré otro día. Lo cierto es que yo era un poeta adolescente, atormentado pero feliz, y entré muy ilusionado a estudiar el gran arte de la literatura a la casa de saber. Con muchas espectativas por las vanguardias del mañana, me inscribí en el curso de "Literatura actual". Pero:
Al empezar el ciclo, pronto me enteré que no hablaríamos de literatura tan actual, sino de los 90s. Y que no hablaríamos de la gran literatura, sino solo la pequeña parte que habría tenido la azarosa circunstancia de ser concebida en el Perú, aunque fuera por extranjeros, o por peruanos, aunque sea en el extranjero. No solo era miserable el enfoque: hallaba perfecta correspondencia en su autor. Victor Vich es un marxista mediocre (como si el hecho de ser marxista no fuera mediocre de por sí), un espécimen de algo tan inverosímil como un determinista relativista: las cosas dependen del punto de vista, pero el punto de vista siempre està determinado finalmente por las fuerzas històricas, lo concreto, las cosas, que existen. Difìcil de imaginar alguien tan miserable que incluso al hablar d Nietzsche halla la forma de identificarse con el último hombre, de enunciar embelesado que està determinado por la cultura y no hay ninguna, ninguna manera de salir de ahí.
El mundo se ha vuelto pequeño, y el último hombre salta sobre él. "Hemos inventado la felicidad" dice el último hombre y parpadea.
F.N.
Este curso, pues, consistió en encasillar las obras más diversas (poemas buenos, cuentos pésimos, testimonios de vida, harengas callejeras) según la condición azarosa pero absolutamente determinante de su productor: el sujeto femenino, el sujeto andino, el sujeto letrado... Lo que importa son los valores sociales que reproducen inconscientemente. Porque nadie es màs de lo que le toca ser. Por eso es que cualquier accidente balbuceado puede valer más que el soneto más arquitectónico. Sí señor (Bullshit!). No lo odio porque jalé el curso: jalé el curso porque lo odio.
Desde ese momento fue que lo declaré mi archienemigo. En la facultad conocí otros engendros de su especie, pero ninguno tan deplorable. Finalmente decidí que debía dedicarme, antes que nada, a aniquilar esa clase de intelectualismo. Así tomé a Pierre Menard, el kamikaze antihistórico, como mi escusa, como mi arma. Lo más radical del caso es que Vich también resultó dictar el Seminario de investigación, último curso de la carrera. Así nos veríamos en la batalla final de este breve cuento que es la licenciatura, frente a frente. Y veo que poco a poco he logrado hacer que ceda terreno y acepte cada vez más de mis argumentos. Al parecer, sin embargo, aún falta el último round: él también estará en la mesa de sustentación.

viernes, 6 de julio de 2007

Homonimia: Bestiario e inmanencia

Acaso la ley de la estructura encuentra su límite en la homonimia, donde los símbolos cumplen funciones diversas en diversos contextos y pierden su función relacional. Estoy harto seguro que ni Poe ni Tokien quisieron lograr lo que yo amo en sus historias, y que la forma en que reutilizo sus elementos expresa algo radicamente diferente. Tolkien era un católico naturalista, pero los power-metaleros siguen la religión de Morgoth que él tan involuntariamente creó. Igualmente, los seres sobrenaturales ya no nos causan el mismo efecto que supuestamente tenían en el siglo XIX. Y, sin embargo, los amamos tal como son, por este otro efecto que nos causan. Por último tenemos a los Emos, que usan los mismos símbolos que los góticos para referirse a algo muy distinto, siendo el pobre Jack Skellington el más afectado. Los personajes sobreviven al significado. La inmanencia habría de despedazarlos o morir en el intento: ¿será que los lectores ven al símbolo fuera de su sentido? Probablemente estemos aquí a un nivel mucho más quirogueano que mina toda teoría interpretativa:

Ley X y última del Decálogo del perfecto cuentista

No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.
H.Q.

Vivimos con los personajes, los dejamos hacer sus vidas y ser algo en sí mismos. La chica mágica o el íncubo no trasciende de un cuento a otro como símbolo, solo como personaje. Cumple funciones simbólicas distintas en distintos contextos. No es su función simbólica lo que le da identidad, sino una definición de sus características individuales.
He aquí al bestiario desgarrado.


Otra forma de encarar la situación es aceptar el concepto de estética o de ismo como basado en una definición arbitraria, pero declarada. Podemos entonces decir que todo lo que encaja en esa definición es parte de esa estética (para librarnos del avant la letre, el post/neo y todas esas pavadas). Las estéticas pueden superponerse y compartir elementos, personajes y símbolos. En ese sentido, es como algo que solía pensar de los subgéneros del metal: no son sustantivos con un corpus exclusivo; son solo adjetivos. Algo puede ser más o menos power, más o menos trash. No podemos encasillar. Así era, justamente, como estaba también describiendo la época modernista hace unas semanas. Fueron los vanguardistas que tuvieron un pánico adolecente por formar equipos y guerrear entre ellos, por darse una identidad. Ahora los posmodernISTAS nos quieren hacer creer que la posmodernidad es la nueva era del mundo (mentira! es la de acuario!) y que su estética es un destino inexorable hacia el que marchamos todos inconscientemente. Sin embargo, ¿cuándo comienza la posmodernidad? ¿Cuándo termina la modernidad? Hay posmodernos desde el año de la pera y la mayoría de gente sigue siendo moderna hasta la fecha. Eso es lo que decía del avant la letre. Como cuenta Borges, cada uno crea sus propios precursores. Nadie era posmoderno hasta que a Lyotard se le ocurrió inciar una pose intelectual en los 60s. Entonces resultó que Borges era posmoderno, que las vanguardias, que Nietzsche, que todo el mundo. Y que yo estoy siendo posmoderno ahorita, por supuesto, porque soy un sujeto posmoderno sin saberlo. No pues. Resignense, gente, son un ismo más. Un ismo que ha dado frutos bastante provechosos en autores como Mario Bellatín, pero que no va a salir de las esferas teóricas ni cambiar el curso del tiempo, ni marcar ningún antes y después.

martes, 3 de julio de 2007

Erratas

Hoy salió el artículo sobre mi persona en El Peruano. En general está bastante bien toda la parte sobre mí, no mencionaron el modernismo pero está implícito en Quiroga. El detalle en el que sí no coincido es el dato sobre la oscura dama Lilith. En la entrevista me tomé un rato para aclarar que ella era la primera mujer de Adán, que en un principio las cosas son así, un hombre y una mujer hechos de tierra muy distinta, radicalmente diferentes. A Adán le llega, no puede dialogar con nadie tan distinto, Lilith también se aburre del asunto, se quita del Edén y crea por primera vez el mundo. Luego Adán, pobrecito, le pide a Dios que le haga otra, una que le sirva, que no puede ser más que parte de él mismo. Que yo sepa la leyenda es cabalística (aunque solo la he leído de manera indirecta, las versiones más confiables de Robert Graves y Gilber&Gubar). En fin, por lo demás el artículo sí está muy bien y vale la pena chequearlo. La verdad yo solo lo he visto en internet. ¿Lograré conseguir aún el diario? No se pierdan la próxima entrega para averiguarlo. El texto parece bastante completo aquí, solo no tiene foto. ¿Cómo saldrá mi foto en el periódico? Quién sabe.
Otra errata que me ha estado causando bastantes problemas es la de los créditos de la foto del libro. Resulta que sobre la foto dice "© Álvaro Ortiz de Orúe", cuando lo que sucedió fue que el buen Álvaro vino para tomarme las fotos pero no teníamos locación, así que terminamos llendo a un lugar que hace poco había abierto otro amigo: el Rodo. Y ahí, en el Rodostudio, me encontré una calavera, subimos a la azotea y el Rodo empezó a tomar fotos, dándome indicaciones de que le pusiera más furia. Álvaro estaba a su lado con una especie de espejo que no sé cómo se llamará, un iluminador fotográfico, asistiendo. Hicimos varias series y al final llegamos al acuerdo de que no me cobraría si poníamos la dirección de Rodostudio.com en el libro. Ahora, lo fatal del caso es que en el libro no solo figura Álvaro como único autor, sino que su página dice ser http://www.rodoestudio.com/ (sigue el link pa que veas). En vista de la faltosísima falta Rodo pidió enmendarla con stickers, lo cual no me pareció muy factible, pero actualmente se está imprimiendo una fe de erratas y tendré que aclarar el detalle en cada presentación que me quede. Al menos tú ya sabes: cuando veas el libro, tacha la e.

*Técnicamente ayer, el lunes 2, pero el día en verdad comienza al amanecer ¿o no?

sábado, 30 de junio de 2007

La Retaguardia

Sobre el problema del Mal, una de las cosas que más delimita sus posibilidades aunque ningún aspirante a malvado halla discutido sus implicancias aún, se encuentra implícito en una cita de Puigvert, autora feminista que recientemente descubrió una de mis alumnas. Si por un lado rompemos la ley de la inocencia, del martir y del melodrama, por otro lado esto tiende a hacerse únicamente con la reafirmación de la otra ley, la del falo, la antigua ley jerárquica según la cual las víctimas siempre son las mujeres, los niños y los homosexuales, según la cual cada cosa tiene su lugar etc... Pareciera imposible romper una ley sin reafirmar otra.
Es por eso que muchos de los metaleros no son subversivos, sino contestatarios. Creo que en gran medida se podría decir que yo también lo soy, aunque no en la misma dirección que los trasheros. Tendemos a la búsqueda de un orden perdido más que a la de desordenar las estructuras de poder. Las vanguardias ya fueron, ya cumplieron su ciclo y su absurdo ya no aporta nada nuevo. Ahora hace falta una retaguardia. Por mi parte suelo (solía) enfocarme en la búsqueda de desestabilizar también mi identidad sexual, pero me apego a un lenguaje del orden y la razón, y a una sociedad elitista (aunque no con las mismas élites de siempre). El neo-conservadurismo post-revolucionario: las cosas ya no están de pie ni de cabeza. Hay que cambiar de coordenadas.