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Cónicas del Templo Negro

Después de muchos años de revisión y de buscar la forma de editarme, he vuelto a decidirme por la autoedición. El 4 de julio estará disponib...

viernes, 22 de marzo de 2013

Explosión de lectura - La feria del libro en Leipzig

-Aych, ¿por qué tanta gente, ah? ¿Que de veras van a la feria del libro?
-No sé... O sea, ¿qué van a hacer ahí?

El par de calabazas quedan sentadas justo frente a mí dentro del tren repleto que viaja desde la ciudad aledaña hasta Leipzig. Al bajar del tren se esparce una procesión de lo más diversa por sobre el campo nevado: geeks y cosplayers, intelectuales y hipsters, chicos y grandes, y también el par de calabazas se distinguen entre el millar de personas que caminan a mi lado, todas en la misma dirección: un gigantesco edificio de vidrio, un palacio de la exposición como los de la era modernista, no tan antiguo, pero mucho más grande de lo que se podría imaginar. Y aunque el hielo cubra la superficie exterior de los cristales, y al recorrer los corredores flotantes entre una galería y otra estemos pasando sobre aceras nevadas, y a pesar de que varias de sus ventanas están abiertas, al interior del edificio sólo penetra la luz del sol, y el calor agradable se acumula en el interior.

Pero incluso así queda la pregunta: ¿qué se hace en una feria del libro? Porque definitivamente no se lee, entre tanta gente y situación eso sería un sinsentido. Al menos no la lectura silenciosa y privada a la que estamos acostumbrados, sino la lectura en voz alta para un público, lo que en alemán no es "lesen" sino "vorlesen". Esto vuelve la lectura en una actividad menos "intelectual" o reflexiva, y más colectiva, social, incluso dialéctica - pero también más fugaz, pues solo los cuentos de Cortazar y otros minimalistas se dejan leer "en una sentada". El vorlesen es por cierto más antiguo que el lesen, ya que el origen del alfabeto occidental es claramente fonético. Me pregunto cómo habrá sido en la China...

Debo confesar que pasé la gran mayoría del tiempo del lado friki del asunto. Aquí se hojea comics, mangas y artbooks - mucho más mangas que comics occidentales, la verdad, lo cual contrasta con la impresión general que tenía hasta ahora del mercado alemán. Quizás se trate del tema antropológico de los espacios subculturales, que el lado friki de este evento en particular ha sido marcado por la presencia de los otakus y los demás comiqueros ya no se animan a frecuentarlo, o quizás este lado de la feria tenga otra evolución histórica más compleja. También se ofrcen figuras (yo compré tres), ropa y hasta pelucas. Los kamekos vienen a tomar fotos y los cosplayers a que les tomen fotos... típica situación friki.

Dicen que anduvieron por ahí los mangakas de Soul Eater y Bleach. Seguro fue eso lo que sucedió cuando la masa se puso tan densa que tomaba dos minutos avanzar un metro y no se podía ver más que a dos cabezas de distancia. De lejos se obsrveban varios guardaespaldas haciendo barricada frente a una mesita hacia la que desfilaba la interminable cola, y otros tanto dando fueltas pidiendo que no se tomen fotos. Hay mejores formas de arreglar esa clase de situaciones.

Ahí no más al costado estaba la zona fantástica, con un amplio espacio para el vorlesen y puestos de editoriales grandes y pequeñas, nuevas y establecidas, dedicadas a todas las subvertientes del género. Veo desde aquí que el estilo steampunk ya está bastante avanzado y difundido, quizás hasta lo suficiente como para dejar su etapa experimental e inocente, pero tampoco como para contar como un género cuyo amplio terreno pudiese albergar variaciones personales. Es tiempo de un quiebre, alguien perceptivo que venga siguiendo el estilo de cerca podría escribir una obra de madurez y convertirse ya no en su fundador, sino en su genio; pero ese no soy yo, yo solo tengo un relato tanteante que a duras penas se jacta de ser steampunk.

Más allá estaba la zona internacional, donde los autores celebraban las particularidades y debatían los enredos políticos de sus respectivas naciones, ese terreno político-cultural donde la realidad y la ficción se mezclan en ideología. Al costado, editoriales de mapas, pero más allá también un grupo de indios norteamericanos, difundiendo su literatura oral mediante bailes. En otro salón había editoriales religiosas, compitiendo por quién apabullaba al pasante con más panfletos, sean los de "Cristo salva", "Despertad" o "El Corán para occidente". Escapé de todo eso en una isla donde prestaban plumas anticuadas para aprender a escribir las letras de lenguas muertas, bajo la excusa de predicar la historia de la Biblia; pero como dice Nietzsche, la filología es el terror de la iglesia, y así aproveché la ocasión para anotar los nombres de algunos demonios antiguos. Aparte de los manuscritos había puestos de artistas plásticos dedicados a todas las maneras históricas y artesanales de impresión. Libros artítsticos, libros objeto, libros viejos e históricos. Y más de una editorial ofreciendo tratos de publicación bastante decentes para libros que no habían siquiera leído. Ahora sí, definitivamente, lo único que me falta para publicar una novela en alemán es escribirla.

Dicen que durante la noche, después de cerrado el centro de convenciones, el vorlesen sigue y sigue en las más diversas localidades de la ciudad. Yo ya tuve más que suficiente con lo que vi durante el día y solo me fui a perder entre las sombras de la ciudad desconocida.

viernes, 8 de marzo de 2013

Yue contra Nietzsche


Cuando me hayáis negado del todo, recién entonces me habréis encontrado.
F.N. - Ecce Homo

Hace muchos años que pensé que algún día debería escribir un texto con este título, que sería mi deber distanciarme de una filosofía que siempre me pareció intachable y ejemplar, pero que predicaba, precisamente, la independencia y no la fidelidad. Al escribir "Nietzsche contra Wagner", el filósofo renegó de su maestro, pero nunca dejó del todo de identificarse con él y sus virtudes. Yo creo haber tras mucho tiempo encontrado los puntos en los que no soy nietzscheano.

Nietzsche niega a Dios, incluso niega la Verdad como una sola, pero afirma la Tierra y la Realidad, como si esta existiese evidente más allá de cualquier cuestionamiento, más allá de su infinita relatividad. El carácter y la identidad se forman con la alimentación y el clima, que para él son más reales que la mente. Particularmente curioso el ejemplo en el cual sostiene que los cielos abiertos son los que propician la genialidad y las grandes civilizaciones (París, Roma, Atenas), mientras los climas húmedos y nebulosos oprimen y adormecen el intelecto - para él un argumento por el cual la mayoría de alemanes son mediocres, pero si lo extrapolamos, también es un argumento más de en qué momento se jodió el Perú.


Nietzsche menciona que Dios ha muerto: lo reconoce como un hecho precedente, pero no es el primero en tirar la piedra ni menos aún el culpable de "matar a Dios" como dicen algunos. La célebre frase "Gott ist tot" no existe en su obra, Zarathustra solo menciona de pasada que compadece a aquellos que aún no se dieron cuenta, los últimos de la fila. Por otra parte son alucinantes las reacciones que sugerir lo preexistente provoca en quienes han vivido negándolo, quienes lo acusan de nihilista y de loco ateísta. Fue sobre Nietzsche que el místico ruso Soloviev escribiera su Breve historia del Anticristo, que a su vez fue de invaluable inspiración para los satanistas de la siguiente generación. Soloviev había predicho la llegada de un suprehombre divino, una nueva etapa de la humanidad que realizaría por fin el plan de Dios en el mundo, y cuando escuchó del éxito del superhombre nietzscheano, sintió que el fin de los días estaba cerca, que el apocalipsis era inevitable, y que los fieles debían luchar por sus vidas ante el terrenal y definitivo armagedón. Y es que, según Nietzsche, tantas religiones de revelación están en constante lucha apocalíptica contra la realidad misma:


"Desháganse o bien de sus veneraciones o bien - de ustedes mismos". Lo primero sería el nihilismo; pero ¿no sería lo último también - el nihilismo?
F.N. - La gaia ciencia

Nietzsche, por supuesto, es todo menos un nihilista. Es alguien que reinventa los valores y los restablece, pero que también deja muy en claro que es siempre necesario creer en alguna fuerza vital que nos saque adelante, y si el viejo Dios ha muerto, es indispensable crear alguno nuevo, alguno nuestro con el cual podamos identificarnos y seguir de cerca, alguien que nos ayude a encontrarnos a nosotros mismos entre el abismo de últimos hombres indiferentes, en un mundo ínfimo y desierto. Hasta ahí sigo a Nietzsche al pie de la letra.

Pero entonces, si el crimen de los predicadores de la muerte consiste en negar una Realidad evidente, ¿no se está afirmando que esta Realidad es la única posible? ¿No es ésta una forma de Verdad, en última instancia una hipóstasis de Dios a quien creíamos muerto? ¿No es precisamente ésta la sombra del Buda que aún se arrastra por el mundo después de su muerte?

Yo sigo siendo un "Hinterweltler", un trasmundano que vive en el más allá, más en las especulaciones de lo que podría ser que en el verdadero presente dionisíaco. Si experimento las posibilidades de lo sensorial, es precisamente en tanto estas son subjetivas, no son algo que me acabe formando a mí tanto como yo las constituyo a ellas al percibirlas, y como en busca de su ambigüedad deconstruyo la coherencia de la Realidad preconcebida. Sí, yo soy incluso antimundano, y en ese sentido podría ser, en la práctica, más nihilista que Nietzsche.

domingo, 24 de febrero de 2013

A favor y en contra de los derechos de autor

Habrá usted notado, amable lector, que ya hace un tiempo a la derecha de este blog se sitúan algunos anuncios comerciales. Si aún está aquí es porque los anuncios son lo bastante discretos, o porque usted en general no tiene problemas en aceptar que vive en una sociedad capitalista. Por mi parte creo que es una de las soluciones más balanceadas en las que tanto usted como yo podamos sacar mayor provecho de este blog. Si albergo la remota esperanza de ganar un par de centavos, no sentiré que mis horas tipeando esto sean un completo desperdicio o un acto meramente metafísico; pues si fuera realmente cuestión de satisfacción personal, preferiría quedarme las cosas para mí mismo. Para usted, sin embargo, los anuncios significarán que tendré una razón más para mantener esto blog activo y así usted podrá disfrutar contenidos más a menudo que antes, pero aún sin gastar un centavo.

Ya ha pasado tiempo desde que el debate sobre los derechos de autor pasó por su punto álgido a nivel internacional, y preferí no declarar un juicio definitivo porque hay gente que habla con tanto más fundamento y conocimiento de causa como por ejemplo Hans Rothgiesser. Aun así me he hecho muchas ideas al respecto, incluso si son tan solo ocurrencias. Mi situación pareciera tener la particularidad de que soy tanto autor como consumidor, con lo que no puedo tomar partido por alguno de los dos bandos enfrentados... ¿Pero es que acaso los demás autores, directores y dibujantes del mundo no leen textos en línea ni ven películas en el youtube?

En Alemania la ley contra la piratería sí es más o menos efectiva, a diferencia de Lima en la que es pura payasada. La venta de copias caseras de CDs y DVDs es inexistente. El youtube tiene muchos links bloqueados, incluso algunas cosas que fueron subidas por los mismos artistas pero cuyos derechos están registrados. Dicen que es ilegal usar torrents y que de vez en cuando la policía rastrea al azar los nombres de los archivos que se están descargando. Incluso así, yo por mi parte sigo con la tradición sudaca, con la mentalidad de que el internet lo puede todo y que no sería capaz de pagar por información o por "propiedad intelectual", por "contenido". Por supuesto sí gasto mucho dinero en libros, en comics en formato impreso y pago mi entrada al cine, pero no me acostumbro a la idea de pagar por descargar algún archivo "legalmente" o siquiera por un disco que igual acabaré poniendo en mi laptop. Es demasiado inmaterial y efímero como para sentir que justifica gastar en ello.

La costumbre de no pagar por contenido también tiene que ver con que en Perú la mayoría de contenido sigue sin ser accesible de forma legal. Las buenas películas nunca llegan a los cines, conseguir un libro específico es todo un hallazgo y los CDs se venden a precios francamente estúpidos.  En Alemania muchas de esas cosas sí se pueden conseguir sin tanto problema, pero también quedan las que no.

Restringir los canales por los cuales se pueden compartir bienes inmateriales no solo es defender los intereses de los autores, de hecho significa limitar la difusión de muchos creadores que usarían estos canales para darse a conocer. También permite restringir y censurar cualquier expresión libre. El control selectivo o metódico de esta clase de canales significa la destrucción de todo progreso comunicacional que significó el internet. Por supuesto, la regresión a la época en la que solo existían unos pocos canales que podían ser todos controlados por el gobierno es algo muy deseable para el imperialismo.

Por otra parte, la peor consecuencia de lo opuesto sería que todos nos acostumbrásemos a jamás compensar los bienes intelectuales de manera alguna, a leer solo lo que se encuentra por ahí en wikipedia y en los blogs o que se puede descargar gratis en pdf. Esta consecuencia no sería tan nefasta si no hubiese autores que le siguen el juego, resignándose a que así al menos serán leídos sin pagarle a una editorial, aceptando que su arte no vale nada. Trabajando gratis solo se devalúa el trabajo de todos, se logra que, en general, el arte de todos no valga nada. A la larga solo existirían fan fictions escritas de pasada por adolescentes aficionados en foros, no volvería a surgir una sola obra a la que el autor dedicase más que una fracción de su tiempo libre. Excepto, claro, que quedan siempre los mártires. Los mártires siempre han gustado, porque trabajan gratis.

Fue precisamente ésta una de las razones por las que me da esperanzas encontrarme en este lado del planeta, porque aquí, en cierta medida, no solo se limita el consumo mediante los derechos de autor, sino que los autores de verdad tienen ciertos derechos. El escribir, dibujar, filmar o cantar, de vez en cuando puede ser algo más que una "brotlose Kunst" (un arte sin pan), y eso incluso sin ganarse un nóbel ni acostarse con Baily. No se cae necesariamente en la situación en la que el autor, tras años de esfuerzo invertidos en la creación, debe además pagar al momento de aportar su propio trabajo, por la remota esperanza de que este sea leído por alguien más que el vecino de la tía y, si se sigue las ventas de cerca, recuperar un poco del dinero malgastado. Aquí existen algunas editoriales que apuestan por los autores. Los autores que escriben en alemán, claro, con lo cual aún me tomará un tiempo tener un producto presentable.

Se me ocurrió por un momento publicar mi segunda novela castellana en formato de e-book... ¿Pero quién rayos pagaría por un e-book, para colmo en Latinoamérica? Algún huachafo que tenga kindle, quizás. Yo jamás compraría un e-book, ni allá ni acá. En general, el un autor que quiera cobrar por cada persona que lee su obra en épocas que todo se copypastea de manera orgánica o viral, pero siempre inevitable, resulta un megalómano ridículo. Creo que las leyes de propiedad intelectual como tales pertenecen a una era pasada, pero los derechos de autor aún son necesarios para que puedan existir autores. Quizás sería más lógico cobrar como lo hacía Lope de Vega al momento de entregar su manuscrito para la primera edición y luego dejar que se difunda solo, así incluso los autores prolíficos ganarían más que los one-hit-wonders. Los anuncios publicitarios, como en este blog o como en Spotify, también parecerían una solución razonable.


Pero como decía, en verdad no sé nada de economía, son solo ocurrencias.

sábado, 16 de febrero de 2013

Tercer congreso fantástico

La semana que viene, del 21 al 23 de febrero, Elton Honores organizará una vez más un congreso de escritores de literatura fantástica y ciencia ficción en la Casa de la Literatura Peruana. Sería una excelente oportunidad para ver hacia dónde se sigue moviendo el género en el medio peruano, y constatar que la lista de autores activos sigue creciendo. El afiche es alusivo a José B. Adolph, respecto a quien habrá un par de mesas de discusión. Se puede encontrar la lista completa de participantes aquí. Hans Rothgiesser estará esta vez hablando de su nueva novela Albatros y tendrá consigo algunas copias de El Empalador, por si alguien aún anda buscando dónde conseguir el libro. Luis Arbaiza también revelará más detalles sobre la segunda parte de Thecnetos. Por mi parte solo me queda esperar que alguien filme un par de las situaciones.

jueves, 14 de febrero de 2013

Campbell Mitopoiesis

Una vez más este blog ha atravesado las regiones de la muerte y vuelve a regresar de las mismas. Según el célebre Joseph Campbell, ese parece ser también el recorrido arquetípico de todo héroe. Por mi parte dudo mucho que lo que haga Campbell sea desenterrar arquetipos existentes, como él pretende. Más bien se trata de una apropiación bastante creativa de infinidad de fragmentos, tanto míticos como de cuento de hadas, literatura medieval y diversas tradiciones místicas. Campbell toma las partes que le interesan y las alínea para construir una propia historia que supuestamente está fundamentada en aquellos relatos de los cuales recortó sus materiales, pero que en su totalidad no encaja con ningún mito prexistente. Por supuesto, encaja a la perfección con Star Wars y la mayoría de historias de superhéroes, pero eso no es por análisis, sino por influencia: los autores posteriores han leído a Campbell y lo han tomado como receta, la receta de una sopa que a estas alturas ya se ha reproducido hasta la saturación más extrema.

Aristóteles por mucho tiempo también fue la fórmula prescriptiva, aunque jamás pretendió serlo. La poética es un análisis del teatro existente en la época del filósofo, ni siquiera es una definición precisa del concepto de tragedia porque Aristóteles jamás alcanzó a ver géneros como la novela o el melodrama, que se desarrollarían solo milenios después. Campbell, en cambio no es, en ningún sentido, un análisis, sino una creación ficcional sin fundamento de verdad prexistente. Como relato fantástico original, The Hero With a Thousand Faces es una obra influyente, y es en ese sentido que estudiarlo resulta imprescindible.

Pero digámoslo más claramente: lo fascinante de Campbell es que es, precisamente, una pastrulada psicodélica. Es uno de los chamanes pioneros del New Age. Y también hay quienes lo leen más de cerca, apropiándose de sus materiales a nivel no solo estructural sino enriqueciendo la misma narrativa, el mito artificial pero cósmico que, como todo mito, se vuelve real por obra de sus creyentes.